C o n f u s i ó n

1498 Words
¿Han pensado en la sensación que deja enamorarse? El cómo late el corazón de forma rápida, y en el estómago, aquellas mariposas. Me enamoré de él, pero, de conocer lo que vendría con ello, me hubiera gustado tomar agua, demasiada agua y ahogar las mariposas. CAPÍTULO 21 SABRINA Cuando regresé a la habitación, miré de reojo a Erick, pensando en lo que habría pasado hoy, era dulce conmigo, me habría tratado bien o quizá, estaba enloqueciendo, me recargué en la puerta apenas entré, notando que ya se habrían llevado las notas, las palabras hirientes, caminé hacía donde se encontraba el espejo, con la mirada atenta, habrían escrito algo en el espejo, con labial rojo. Sobre el buró, tenía por sobre encima, una hoja doblada por la mitad, con mi nombre escrito en una maquina de escribir, miré hacía la puerta. ¿Debía de decirle algo a Erick? Sacudí la cabeza, intentando sacar los pensamientos de mi cabeza. —No, no necesito que el interfiera—, Susurré abriendo la carta. Sabrina. Las personas que se meten en relaciones de otro, son eso, unas “zorras”, espero que lo tengas presenté, las personas cómo tú, necesitan más que un noviazgo para triunfar, cuando este terminé, los reflectores se apagaran para ti. Si no es que yo terminó primero contigo, perra. Mío o de nadie. Dejé la carta dentro de mi maleta, para sentarme en el borde de la cama, suspirando, me terminé por tirar en la cama, mirando hacía el techo, esto parecía ir enserio. Cerré los ojos, no era la primera vez que recibía comentarios así, desde que conocí a Erick, siempre cada chica que se enamoraba de Erick, creía que entre nosotros habría algo. Me levanté de la cama, para comenzar a arreglarme, mientras me maquillaba no paraba de pensar en ello, en las palabras que me decían, el cómo una y otra vez me decían eso, ¿Tenía que aceptarlo? ¿Acaso lo que decían de mí era enserio? ¿Era algo que yo no podía controlar? Erick había dicho que esta noche iríamos a beber, diciendo que terminaríamos por tener un buen día, y que eso cerraría el día, siendo bueno. No podía negarlo, habría sido un buen día y el hecho de que me hubiera tratado de ese modo tan amable, nunca habría sido tan amable conmigo. Mi celular vibró, con un par de notificaciones, desde que Erick me lo devolvió en el lobby, no lo habría visto, me acerqué para ver el nombre de Pablo en las notificaciones, no pensé en ello, podría decir que lo que pensaba con sus mensajes era la misma emoción que tenía al inicio, pero aquellas mariposas que sentía cómo si estas estuvieran quietas, no sentía los mismos aleteos. No, no podía dejar de sentir por Pablo, ¡Menos por las acciones que me había dado de un de repente Erick!, eso era una tontería, dejé ahí el teléfono de nuevo, para seguir peinándome, pasando la plancha por mi cabello. Escuché un par de toques, y la voz de Erick preguntándome si ya estaba lista. —Pasa—, Dije desde el espejo del baño, el entró. Fruncí las cejas ligeramente recordando algo, ¡Mierda! —¡No! Espera, espera—, Deje la plancha sobre la encimera, para salir corriendo del baño, él estaba caminando, estaba por llegar al espejo, parecía aun no haberlo visto. —¿Qué sucede Sabrina? —, Dijo, con confusión, me detuve delante de él y sonreí incómoda—, ¿Por qué estás actuando de un modo tan extraño? —¿Yo? ¡No! Nada—, Chillé de modo agudo, para cerrar los ojos, sonriendo de lado—, ¿Nos vamos? —Sí, claro—Asintió con cierto toque de confusión en sus ojos, más no dije absolutamente nada al respecto—Vamos. Le di una sonrisa y ambos entramos a su habitación, tomé el mango de la puerta, para mirar hacía el espejo, antes de cerrar la puerta, aquella palabra escrita “Zorra”, así que las amenazas, los insultos y los malos tratos seguirían aumentando, ¿Debía de alejarme de Erick? Es decir, eso era por mi bien, pero… Tenía aquel contrato. Mi mamá no contestaba los mensajes, decían que estaba siendo otra persona, Pablo había ido a hablar con ella, “No reconozco a mi hija. Yo no creí que sería mejor persona, pero se viste cómo una…” Mi mamá era una religiosa devota, de ahí las faldas largas y que las canciones de las cuales hacía cover eran poco hablante de cualquier cosa, mamá decía que estaría orgullosa de que su hija fuera una cantante “que se daba a respetar”, aunque claro que todas las cantantes, lo hacían, ella tenía una idea errada de lo que era darse a respetar. —Parece… Parece que algo esta rondando por tu cabeza Sabrina—Ambos salimos de su habitación, le miré de reojo—. ¿Sucedió algo? —No, para nada. ¿A dónde iremos a beber? —Relamí mis labios, pasando mis manos por detrás de mi espalda—. Está todo en orden. —Es un antro que está en el centro de la ciudad, bastante bueno—Subimos al elevador, le miré de reojo—Se que dices que no te tiene que proteger nadie, pero… —Pero, está todo en orden Erick—Mentí, para suspirar un par de segundos después. No lo estaba, fuimos a un auto, donde manejaba un chófer, ambos nos encontrábamos en completo silencio, supongo que él no quería hacer las preguntas que ya sabía la respuesta. Apenas se estacionó fuera de un antro, él bajo y me ayudo a bajar, le di una sonrisa de lado, agradeciendo bajamente. Miré el lugar, donde se encontraban las luces iluminando el lugar y la música retumbando en las paredes, apenas llegamos a la entrada, pasamos sin hacer fila y seguimos a la host, a un área VIP, donde se encontraba completamente vacío, sonreí vagamente. ¿Por qué era que quería huir de Erick? ¿En realidad era él mala persona? ¿O yo solo estaba huyendo de algo que siempre supe? ERICK Le entregué un shot de vodka, ella me miró con una mueca divertida y lo dejó por la mesa. —¿Tú no beberás? —Preguntó con una sonrisa divertida, dio un par de pasos hacía mí y alzó las cejas—, No, no. Ya pasé la etapa en donde no recuerdo absolutamente nada Erick. —Etapa—Le pasé la mano detrás de la nuca y le sonreí con burla—Beberé, pero alguien tiene que… —Por cada vez que digas que tienes que cuidarme, te juro que te tendrás que tomar un shot. Allá tú si quieres terminar ebrio. Tomé el shot en mis manos y lo bebí, ella abrió los ojos ligeramente con sorpresa, a lo que sonreí. —Alguien tiene que cuidarte, Sabrina—Susurré cerca de sus labios, ella rodó los ojos—, Así qué… ¿Quieres jugar este juego? —Eres un tonto—Ella miró hacía las personas que se encontraban abajo—, Pero bien, ¿De quien quieres cuidarme Erick? No puedes pelear con enemigos invisibles. Ella era la tonta. Creyendo que no habría visto el letrero en su espejo, pensaba en que es lo que podría hacer para demostrarle que podría confiar en mí, pero me resultaba bastante difícil creer que debía de protegerla todo el tiempo, porque… Ella seguía corriendo peligro por algo que ni siquiera éramos capaces de entender con claridad. Pedimos más shot, ella los bebía y en sus labios podía notar cierto toque de disgusto, beber siempre le causaba estragos. Por alguna razón, pensé en ella, en lo que de verdad ella creía que era el amor y la poca realidad que le daba, comenzamos a bailar mientras que la música resonaba en los altavoces, algo que teníamos ella y yo, era que, de cierto modo, habíamos pasado bastante tiempo juntos, nos conocíamos realmente. Cantábamos, mientras ambos sosteníamos un trago en nuestras manos bailando juntos, ella sonreía mientras parecía estar emocionada. Sus ojos brillaban y su sonrisa, nunca la había visto tan feliz, era cómo si aquella chica, fuera a la que le quité el brillo hace un par de meses con el contrato de estar juntos, decidí algo, cuando la miré ahí, luciendo tan bella cómo el día uno, no habría nada más, que quisiera, en lo que quedará del contrato, que regresarle el brillo, mismo brillo, que yo un día le quite. Ambos bebimos de nuestro vaso, y ella sonrió, sus ojos se achicaron. La acerqué un poco a mí, y miré hacía sus labios. Y si para recuperar su brillo, ¿La enamoraba? El amor hacía felices a las personas, ¿No es así? Además, no podría romperle el corazón, ella sabe que es... Un contrato, ¿No es así?
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