p a l a b r a s a m a r g a s

1958 Words
Hay algo que nos resuena en la cabeza siempre, el modo en el que las personas se expresan de nosotros, por alguna razón, el ruido en nuestras mentes, el ruido, siempre este nos atormenta… CAPÍTULO 13 SABRINA Azoté la puerta del hotel apenas entre a mi habitación soltando un par de insultos entre dientes, ¡Insípida! ¡Por dios! ¿Eso era lo que él creía de mí? Es decir, ¡¿A mi por qué me importaba lo que él pensara de mí!? Sacada del libro más aburrido del mundo. Me coloqué frente al espejo, la furia en mis venas era mayor, así que, por alguna razón, aquella calma que sentía cercana a Erick y que, de un modo, todo ya no era tan estruendoso, pero me equivoque, porque el veneno en los labios de Erick siempre habría estado ahí. —¿Sabrina? —, La voz de Erick resonó en el pasillo, golpeando la puerta—, Ábreme. —Vete, por favor—, Reproché con la voz temblorosa, tallando mi rostro con frustración—, Erick… —Te estoy ordenando, Sabrina, que me abras la puta puerta—, Dijo tajante, presioné mis manos en puños, para mirar hacía el techo—, ¡Ahora! Apenas me acerqué a la puerta, solté un suspiro para abrirla, con cansancio, él la abrió de golpe, entrando a mi habitación, cerrando la puerta tras de él. —¿Por qué te fuiste así? —¿Para eso quieres hablar? No, no tengo el tiempo para eso—, Le dije con desdén, apoyada en la puerta—, Vete. —Tu a mí no me puedes ordenar nada, Sabrina—, Miró por toda la habitación—, Pero que desorden tienes aquí. —Erick—, Reté, el se acercó a mí y me tomó del rostro, presionando ligeramente mis mejillas—, Para, por favor. —¿Siempre tienes que ser tan rara? Rodé los ojos, el me miró con enojo, cómo si la acción que recién hice le frustrará. —Te ordené que dejarás de hacer eso, y tienes que obedecer. —¿Por qué quieres controlar toda mi vida Erick? Es… —Eres mía, por ello puedo controlar tu vida, Sabrina—. Me tomó del brazo y me levantó, le miré directamente a los ojos, mordiendo la punta de mi lengua—, Espero lo tengas en mente siempre. No dije nada, tomé el brazo de él para soltarme, abrí la puerta y le señalé con la mirada hacía afuera, él soltó una risa seca, pero terminó por soltarme, saliendo de mi habitación, apenas le cerré la puerta me recargué en ella. ¿En qué momento parecía tan buena idea firmar el contrato? Quizá nunca fue buena idea, solo había una cosa buena de todo esto… La salud de Zoé. Caminé por mis cosas, para terminar por salir del hotel con una enorme mueca, por mucho que lo pensará, o intentará sacarlo de mis pensamientos, todo lo que sucedía con Erick me causaba un mal sabor de boca, solía hacerlo constantemente. Apenas miré hacía el cielo noté lo lindo que se miraba aquí. Me senté en una de las bancas de un parque cercano, por mucho que ya hubiera arreglado las cosas con Pablo, dudaba que en realidad eso perdurará, dicen que el amor lo puede todo, pero… No podría esto. Nadie esperaría en la estación de un tren por tiempo indefinido, pausando su vida, me apoye en mis manos, con un poco de frustración, quizá había errado demasiadas cosas, el tiempo pasa. Y este nunca perdona. —¿Puedo sentarme? —, La voz de un chico me resonó, le miré y asentí—, Pareces un poco… ¿Desdichada? ¿Confundida? ¿Cómo una novia de un contrato con un famoso? —Un poco distraída. Ah, eso, si también podría ser también. —No para nada. ¿Vives aquí? —¿En la banca de un parque? Espero que no—, Dijo con una sonrisa burlona, sonreí ligeramente—, ¿Tú sí? —No—, Reí—, Ni siquiera soy de por aquí. —¿Y cuál es tu nombre? —Sabrina, un gusto—, Estiré mi mano en su dirección, él sonrió sutilmente, para estrechar su mano con la mía. —Manuel Ignacio—, Mencionó con una sonrisa de lado—, Un gusto, Sabrina. —Así que Manuel… —¿Por qué estás aquí Sabrina? ¿Escapas de tu propio mundo? —, Preguntó, terminé por chasquear la lengua—, Nada puede ser tan malo. —No lo dudes—, Reí, pasando mis manos por mis piernas—, ¿Te parezco aburrida? —No te conozco, Sabrina. ¿Cómo podría saberlo? —, Mencionó con tranquilidad—, Me pareces, tranquila, pero… ¿Aburrida? —Ajá. —No lo sé. ¿Qué te trae aquí? —, Preguntó, miré por un par de segundos las calles. —Trabajo. —¡Ah! ¡Super! Yo aquí soy un escritor, buenísimo—, Me codeo, le di una sonrisa—, ¿Tu en que trabajas? —Escritor, ¿Qué tipo de cosas escribes? —, Dije con una risa nerviosa. —Frases, libros motivacionales—, Encogió sus hombros—, Arte, pinto cuadros. —¿Te gusta mucho el arte? —, Pregunté con interés, él asintió, sacando dos barras de chocolate de su bolsillo, extendiéndome uno—, Gracias. —Ajá. Y sí, me gusta el arte—, Abrió la envoltura para terminar por morderle al chocolate, comencé a abrirlo también—, Pienso demasiado en algo referente a el. —¿El qué? —Creo… Creo fielmente que podemos salvar al mundo con el arte que todos llevamos dentro—, Comenzó—. Creo que tenemos la capacidad de cambiar al mundo con el arte, con los colores que este transmite. —Y por ello eres escritor—, Le señalé. A lo que sonrió—, Piensas lindo. —¿Y tú a que te dedicas? —A hacer el ridículo—, Me burle. Él me miro con el ceño fruncido—, Es juego. El ridículo, siendo novia de Erick, cuerneada por Samara. —¿Entonces? —Cantar, soy cantante—, Dije bajamente, el me miró con atención, para sonreír ligeramente. —Sabrina Donnut—, Asintió con una ligera sonrisa—, Sí, sabía que tus ojos los habría visto antes. —Sí. Esa soy yo—, Dije con una sonrisa. —Así que, tu también haces arte—, Me dijo con tranquilidad, asentí—, Y estás aquí para un concierto, escuché de el, tus boletos se agotaron de un modo veloz, yo quería ir a verte, me gusta la canción de sintético amor. —Así que escuchas mi música—, Le dije, él asintió—, Te lo agradezco. —Sabrina, tenemos cosas que hacer—, Dijo fríamente Erick llegando frente a mí, le miré con los ojos abiertos a par—, Vámonos. —Dame un… —Nos vamos—, Repitió, tajante. Sus ojos me miraban con descontento, mientras que podía ver cómo es que parecía querer aguantar las palabras que estaban en la punta de su lengua. —Ah, yo…— Me levanté del asiento, para pasar mis manos por mi ropa, limpiando estás—, Y-yo… Tengo que irme Manuel, un placer conocerte. —Sí y sobre tu concierto espero tengas mucha suerte. —Gracias y suerte con tus libros—, Dije comenzando a caminar, con la mano de Erick en mi brazo, apresurando mi andar—, Adiós. Apenas llegamos a una distancia suficiente, él me miró con cólera, demasiada cólera. Miró hacía el cielo, y soltó un insulto entre dientes. —¿Qué mierda haces Sabrina? —Caminar, hablar con alguien que no sea alguien de producción, de peinado, de maquillaje… —No. No puedes hacer eso. —No puedes prohibirme tener amigos Erick—, Espeté irritada, el sujeto mi rostro con firmeza—, Suéltame. —Lee el contrato las veces que quieras, Sabrina, eres mía—, Dijo bajamente frente a mí rostro, fruncí las cejas—, Y serás mía. —¿Cómo me encontraste? No me dejas estar si quiera un segundo en paz… Sólo me haces sentir tan… Me quedé callada, puesto que ahora que lo pensaba, en realidad no quería decirle que era lo que sentía, pero las lágrimas se habrían posado en mis ojos, me hacía sentir sin valor, cómo si fuera un objeto más… —¿Por qué quieres llorar? —Erick, suéltame—, Le dije en un hilo de voz, el no se inmuto—, Por favor, sólo suéltame por favor… —¿Por qué vas a llorar? —¡Porque tengo sentimientos grandísimo idiota! —, Le dije con enojo, mis lágrimas no eran de tristeza, era de enojo, demasiado enojo—, ¡Porque tu me haces sentir así! —¿Yo por qué te haría sentir así? —¿Es que acaso no te das cuenta de lo que me dices? —, Le pregunté, para soltar un suspiro pesado—, No lo haces, no te das cuenta. —¿Yo te lastimo? Estaba por decir algo, cuando noté a la prensa, solté un suspiro pesado, para bajar mis lentes de sol, evitando que mis ojos rojos se ocultaran de la vista de él, paso su mano por mi rostro, más no dijo nada. —¡Erick Parker y Sabrina Donnut! ¿Están preparados para su siguiente concierto? —Bastante emocionados, sí—, Dije con una sonrisa de oreja a oreja. —Será tu primer concierto y has hecho sold out, eso es increíble, tú música ha llegado a los corazones de todos, tú música se ha incrustado en los corazones de los adolescentes, puesto que se identifican con ella. ¿Cómo te hace sentir eso? —Es un sueño. Era mi sueño desde niña, con los covers e ir a cantar en la fuente de mi ciudad—, Dije con una sonrisa—, Estoy emocionada de poder conectar con las personas y agradecida por el apoyo de las personas que me escuchan. —Y sobre las especulaciones tuyas, Erick, sobre que le fuiste infiel con la modelo Samara. —No hay una persona con la cuál pudiera sentir lo que siento con Sabrina, no le sería infiel y eso es algo que inclusive Samara podría decirles. —¿Tú cómo estás con esa noticia Sabrina? Junto con las especulaciones de que estás con Erick sólo por saltar a la fama. —Conozco a Erick desde hace años, inclusive antes de que fuera famoso—, Le dije a la prensa, con una enorme sonrisa, fingida—, Lo amo y se que el me ama, confió en él. No estoy con el por saltar a la fama… Las cosas se dieron solas. El sabor amargo en mi boca, con cada una de las palabras que dije llegó, me sentía asqueada con mis propias mentiras. —Erick, de verdad que eres afortunado de tener a Sabrina en tu vida—, Me dijo la reportera. Me sentía asqueada, por absolutamente todo. Después de eso, cuando pudimos irnos de ella, nos terminamos yendo… —¿Cómo es que puedes hablar así de mí estando molesta? —Porque tengo un contrato—, Le dije, sintiendo cómo los ojos me picaban—, Al final tienes razón, yo no puedo hacer nada respecto a esto. Tienes razón, tu tienes el control de mi vida y, es hora de que lo acepté.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD