No pude evitar sonreír. Convengamos que la situación era medio bizarra. Me dije a mí misma en voz alta más que para él. —Y yo, todo este tiempo creyendo que le había roto el corazón y lo único que buscaba era que alguien como tú le rompiera el cu… —Ni siquiera lo digas— me cortó en seco. Pero cuando nos miramos una mueca en la comisura de mis labios estaba por transformarse en una risa, y él me miró y ya no pude evitarlo más, comencé a reír, reí tanto que mi estómago dolió y Kolt también rió, nunca lo había visto reír así, tan...relajado, tan humano. Sin darme cuenta cómo, en un momento estaba al otro lado de la habitación y de repente estaba frente a mí, muy muy cerca... El enojo y la risa se habían desvanecido de sus hermosos ojos azules y me miró muy serio. —A tí debería romperte

