Esta vez había arruinado todo yo y, aunque él me había perdonado, sentía que lo había perdido un poco, y eso me dolió mucho. Un rato más tarde, mientras él se duchaba para dormir, Zara me llamó. Tomé la llamada y salí de la habitación porque necesitaba un consejo de mi amiga, así que contesté bajando las escaleras. —Hola, zanahoria ingrata. Si yo no te llamo, tú no llamas jamás. Me disculpé con ella diciéndole que había tenido mucho trabajo y ella me preguntó cómo estaba. Suspiré, diciendo: —Bien... Me estoy quedando en casa de Everett por una temporada. Mi amiga se quedó en silencio, un poco sorprendida, y yo le expliqué que era porque Erick había quedado absuelto de todo, ya que, como estaba drogada, no había mucho que yo pudiera recordar. —¿Y cómo te sientes con todo eso? —pregunt

