Una sensación de revoltijo espantosa me hizo revolverme en mi silla de oficina y decidí que no solo el universo me odiaba. Sino que evidentemente tenía algo personal conmigo, era como una venganza de Hera por haberme cogido a Zeus. “Te juro Hera que no me lo cogí, solo fue un simple coqueteo,” pensé y a mi pesar reí por mi ocurrencia. Pero seamos sinceros, no había otra explicación lógica para mi situación actual. “Basta zanahoria, concéntrate y el malestar pasará” me dije, mientras intentaba avanzar en los documentos que se apilaban frente a mí, aunque la náusea y el malestar en mi estómago no hacía más que empeorar. Pese a que seguía intentando ignorarlo. “Tú puedes zanahoria, vamos que con un poco de concentración y mucha fuerza de voluntad, podrás salir adelante sin mayores incident

