capitulo 6

777 Words
Aiden: - Lo que tienes de guapo lo tienes de mugroso - Escupió ella furiosa, con esa mirada asesina suya. - oh, al menos soy guapo, a diferencia de otras que ni siquiera llega en la letra H- sonrió de lado al ver su boca aburrirse sorprendida. - Largo de mi habitación - Me empuja hacia afuera, me resisto tomándola en la cintura, intenta soltarse, pero su cuerpo pequeño no tenía comparación con el mío. - Hermanita, no debes ser agresiva con tu hermano mayor - hace una muesca de asco. - Primero prefiero tener un perro como hermano que tú - Eso me ofende - Eso era la idea, imbécil. Ahora quita tus sucias manos sobre mí, si no quieres recibir otra bofetada como el que recibiste antes - Sus palabras me hicieron recordar esa tremenda bofetada que me dio hace días, es chiquita pero peligrosa. - Hablando de esa bofetada, dolió mucho, ¿sabes? - Ella sonríe de lado mirándome directamente ante de decir. - Eso te pasa, por poner - Se queda callada mientras que su rostro se pone roja. Abrí los ojos como platos acaso ¿Estaba sonrojada? Imposible ¿verdad? Pero mis ganas de molestarla se hacen presente. - ¿Qué? Porque te detienes Acaso olvidas que probé tus labios y como lo hice - Su mirada de desprecio se hace presente nuevamente antes de empujarme y tirarme una bofetada. Maldita sea y esa puta bofetada dolió mucho más que al de anterior. - ¡Cierra la boca! - Grita tratando de empujarme hacia afuera. - Esta vez me golpeaste sin hacer nada - Me tocó el rostro adolorido, Dios me preguntó que tenía esa mano. - Vete de mi habitación. - ¿Acaso escuchaste? No hice nada y tú me golpeaste, no crees que debería hacer algo para que esa bofetada sí sea por algo. - ¿Q-que quieres? - Retrocede, mientras que yo me acercó más, ella continúa retrocediendo hasta chocarse con la cama y cae en esta sentada - Me voy a cobrar esa bofetada - Me mira sorprendida. - N-no te atrevas aprovecharte de mí - Sisea tratando de ponerse de pie nuevamente, algo que impedí - V-vet- - Q-que... - No la dejo hablar más y me pongo arriba de ella, por lo cual termina acostada de espalda en la cama. - Hay hermanita - Siseó cerca de su oído - No sabes con quién te metes - Su cuerpo se estremece algo que pude sentir. - N-no t-te tengo miedo - Aunque dice eso, su voz decía lo contrario. Claro, para esa rubia su orgullo era lo primero. Ambos nos quedamos mirando a los ojos, sus labios me tentaban aunque lo negaba esa Maldita rubia era malditamente de mi tipo. Todo de ella era hermosa, aunque hace unos momentos dije lo contrario. Sin duda ella era hermosa Menos sus groserías y su odio evidente hacia mí. Y ciertamente ese odio es mutuo. Su cabello rubio, largo hasta su espalda, le hace brillar como el oro que es, esos ojos azules tan profundos cómo el mar, su piel tan suave y blanca. Nunca me había fijado tanto en su apariencia. Ella jadea al sentir como mi mano pasa en su cintura. Su cintura tan pequeña, que queda rodeada con solo uno de mis brazos. - ¿Qué haces? - Pregunta sorprendida intentando alejarse. - No lo sé - Me acercó a sus labios, esos malditos labios que deseaba probar cada vez que la veía. - N-no puedes hacer eso - Sisea, con la voz entrecortada, aunque ella decía eso, no se resistía como lo hacía desde al principio, y sin pensarlo dos veces probé esos deliciosos labios que tanto ansiaba. Paso lo que no esperaba. Ella ¡Correspondido!... Sus manos pasaron alrededor de mi cuello, moviendo sus labios al ritmo. Su cuerpo se estremece en mis brazos al pasar mi mano por su cintura. Nuestros labios se tocaron una y otra vez, nuestras lenguas jugueteando en un ritual de fuego. Subo mi mano en su cuerpo, estando por tocar sus senos, cuando ella me aleja brusquedad. Como si recién se dio cuenta de lo que estábamos haciendo. Quiso tirarme una bofetada, pero atrapé su mano a tiempo ahorrando esa bofetada. - Eres un maldito- Gruñe enojada antes de empujarme, mientras que se levanta. - No te hagas te gusto el beso - Mirándome furiosa, se limpió los labios, dándome directamente al ego. - Vete a la mierda - Escupió enojada. - Claro, si tú me acompañas - Su rostro se puso más roja. Mostrando su evidente enojó. No puedo creer que aún enojada, esa rubia ese hermosa.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD