Patrick.
Siento la mirada de Lía en mi cuando paso a su lado para seguir a los chicos al fondo del salón.
La conversación que tuve con Charlie el sábado por la noche me mantuvo casi todo el día domingo pensando si de verdad yo quiero arriesgarme a salir herido por tratar de tener su cariño.
Aunque chantajearla con ese vídeo de ella y Hudson teniendo sexo para que me de clases particulares y volver a su vida es lo más nefasto e inmaduro que he hecho en mi vida. Ahora me arrepiento muchísimo de esto, pero ya no sé cómo darle marcha atrás. Sigo sin saber cómo estar cerca de ella, sus muros son tan difíciles de tumbar que para hace semanas no encontré otra alternativa.
Como si no hubiera otras formas más sanas de ligar.
Yo tampoco sé cómo manejar todo lo que siento. Me he acostado con varias chicas por placer teniendo a Lía en mi mente y eso muchas veces me frustra.
Los susurros a mi alrededor me llaman la atención, recorro con la vista el salón, todos están mirando al centro. Volteo para encontrarme a Lía muy cerca del chico nuevo del que todos están hablando.
Ella está sonrojada.
Arrugo mis cejas.
Cooper no se sonroja con facilidad. No, mejor dicho, Lía no se sonroja.
Una sensación de rabia empieza a recorrer por mi cuerpo, no quiero que ella este tan cerca de nadie, por lo menos no en mi cara. Impulsivamente coloco mis cosas en el pupitre, camino hasta Lía y la tomo por la muñeca para arrastrarla conmigo fuera del salón.
Nuevamente tomando decisiones estúpidas e inmaduras, Patrick. Eres un tonto.
—¡Ey! Estábamos hablando—escucho la burla del chico nuevo a mis espaldas.
—¡Patrick! —ignoro los reclamos de la castaña hasta estar fuera del salón —¡O'Brien! ¿¡Te has vuelto loco!?—me alza la voz cuando la suelto.
Sólo me quedo observando a Lía sobarse la muñeca muy enojada frente a mí.
¿Qué mierda acabo de hacer?
Me he dejado llevar por la rabia que estaba creciendo en mí.
—¡No es bueno que te vean tan cerca de alguien en la escuela! —le alzo la voz.
He dicho algo aún más estúpido que mis actos.
—¿Estas teniendo problemas? —ríe con sarcasmo.
—Eres una chica, no está bien.
—Por favor, dime que no he escuchado eso.—me mira a los ojos con desaprobación.
Sí, soy un completo estúpido.
Pero, así como Lía tiene su sarcasmo para esconderse, yo tengo mi frialdad.
—Bueno, la verdad no me importa.—suelto.
—¡Estamos es el puto siglo veintiuno! — ataca la fiera— Y una mujer puede ser sexualmente libre como los hombres, nosotras también tenemos derecho, no es un pecado y nuestro valor no depende de con cuantas personas estamos.
Esta bastante disgustada.
—Ante la Biblia tener relaciones sexuales sin primero casarse es un pecado —comento con tranquilidad cruzándome de brazos.
Que descarado soy.
—Eres imposible, O'Brien.—se da la vuelta para regresar al salón—¡Muévanse! —les habla a las personas que están en la puerta escuchando nuestra discusión.
¡Genial! Todos en la escuela hablarán de esto.
Paso las manos por mi rostro y resoplo de fastidio para entrar de nuevo al salón. Toda esta escena no tiene sentido.
—¿Qué hacen todos ahí? —camino dentro del aula. —Estudien, que para eso sus padres pagan una escuela tan costosa.
Camino hasta el fondo del salón donde he dejado mis cosas y sentarme refunfuñando.
Una cosa es saber cómo es ella, es escuchar los rumores en los pasillos y entre los chicos, pero otra es verla tan cerca de un chico ¡Y ruborizada!
Pueden existir cientos de rumores sobre Cooper, pero jamás se le había visto en la escuela con otro chico que no sea Michael o Liam.
Eso me enoja tanto, que el nuevo se acerque a ella como si nada me fastidia.
—¿Qué fue eso? —Charlie se para frente a mi pupitre.
—¿Por qué has sacado a Lía así del salón, Patrick? —Liam me mira con las cejas arrugadas.
Suspiro mientras cierro los ojos.
—Ese chico estaba muy cerca de ella—digo al fin.
—Eso no es ni problema tuyo, ni de nadie—reclama Cooper.—Sabes cómo es ella, él es nuevo, tal vez le gustó y aún no sabe nada aquí, mi hermana se encargará luego de darle un parado o no.
—Pero, ella no es de estar cerca de un chico en la escuela.—trato de defender la estupidez que hice, a pesar que ni yo comprendo.
—Eso no es de tu incumbencia, ella siempre ha mantenido su vida s****l muy lejos de aquí solo para que los profesores no se den cuenta, si ella quiere estar cerca de ese chico es su problema—de repente el rostro de Liam cambia, ya no está serio, ahora me mira como si entendiera lo que siento —Estas celoso —susurra sólo para nosotros tres.
—¿Qué? No.—arrugo mis cejas.
—Pensé que habías olvidado eso.—Liam me mira a los ojos.
Desvío mi mirada a donde está Lía con Nina, Mike y el idiota del chico nuevo.
El rubio ha dicho algo que la ha hecho sonreír, ella es tan bonita.
Entonces me doy cuenta, al nuevo le gusta ella. La mira con delicadeza, su rostro puede estar muy serio, pero sus ojos no mienten.
La profesora de historia entra al salón dando los buenos días ajena a todo. Presenta al chico que ahora sé se llama Link Bae y es estudiante de intercambio.
—Patrick, olvidado —es lo último que dice Charlie antes de sentarse a mi lado.
El resto de la clase no he podido concentrarme en nada de lo que dice la profesora.
Mi vista sólo está fija en Lía quien mira con atención lo que dicen y luego escribe notas en su cuaderno.
Hace unos años cuando ella hacia eso era porque estaba escribiendo, todavía no comprendo como hacía para escribir sus historias en clases y aun así sacar buenas notas.
¿Sera que ahora está escribiendo?
Observo al chico nuevo quien también está muy concentrado en la clase, desde mi asiento no puedo ver bien que está mirando exactamente, sólo puedo observar las perforaciones en su oreja derecha y una pequeña sonrisa que apenas se ve.
¡Que fastidio!
El timbre para la próxima clase suena sin darme cuenta que el tiempo ha pasado.
Bajo la vista a mi cuaderno, no he anotado mucho, estaba concentrado en otra cosa.
Recojo mis cosas para salir del salón con los chicos sin mirar a ningún lado, los rumores de mi ataque de celos ya habrán pasado las puertas de este salón y no quiero seguir dando de qué hablar.
—Te toca otra clase, ¿no? —le pregunto a Charlie cuando ya estamos fuera del aula.
— Sí, tengo que ir a matemáticas ¿ustedes? —pregunta el chico.
—Gimnasia—habla con entusiasmo Liam a mi lado.
—A mí igual—digo cuando Charlie ya está subiendo las escaleras para su próxima clase.
—¡Compórtate, O'Brien!—habla en voz alta mi amigo para luego subir trotando las escaleras.
Asiento y sigo mi camino para el gimnasio.
Antes de la clase primero tenemos que cambiarnos a el otro uniforme.
Para nosotros es un pantalón azul marino con franjas blanca y una camisa manga corta. Mientras que para las chicas en un short azul marino y camisa, ambos con la insignia de la escuela.
Antes de salir de los vestidores me doy cuenta que el chico nuevo también está aquí.
Me detengo un momento, pero luego sigo mi camino, no vale la pena darse mala vida por algo que sólo ha pasado un momento, tal vez Lía se sonrojó por otra razón.
Me siento en las butacas con Liam a mi lado para poder amarrar mis zapatos deportivos.
—¿Pa-Patrick? —una chica dos años menor a nuestro año llama mi atención cuando se coloca frente a mí.
— Sí, ¿te conozco? —arrugo mis cejas.
—Hola, bueno... Y-yo soy Cintya—sonríe con nerviosismo.
Ya sé por dónde viene esto, no es la primera vez que pasa.
—¿Puedo ayudarte en algo? —contesto con frialdad.
—B-bueno, yo solo quería darte esto—extiende una carta a mí.
Suspiro mientras mi vista va directamente a donde está Lía observando y tal vez escuchando todo. A su lado está ese fastidioso chico nuevo.
—No lo voy aceptar.—contesto bajo—No me interesa.
—P-pero...—la chica queda atónita.
—Dije que no me interesa.—empiezo a caminar—Vete a tu clase.—me alejo de la chica.
Se queda por un momento estática en el lugar y luego sale corriendo fuera del gimnasio.
Me molesta cuando las chicas se acercan a mí con estas cosas. He dejado muy en claro varias veces que no me interesa nadie, y aun así creen que van a llegar frente a mí con una nota confesando su amor y yo caeré.
Con cada chica que alguna vez he tenido algo siempre les habló claro y les digo que no quiero más.
Lo que nadie sabe es que la única chica que haría que yo cayera esta justo frente a mí.
—Todo un rompecorazones —Liam llega a mi lado.
—Sabes que no me gusta eso.—respondo serio.
Me percato que Lía tiene una bandita en su rodilla. ¿Cuándo y cómo se lastimó?
—Muy bien, ya que estamos todos—habla la profesora Dawson.—Como sé que vendrán los exámenes y puede que estén un poco estresados con eso de la Universidad, hoy dejaré que jueguen y hagan lo que quieran.—con el anuncio muchos empiezan a festejar.—Ahora, diviértanse.
—Juguemos a los quemados—propone un chico.
Me gusta ese juego.
—¿Qué tal chicos contra chicas? —pregunta otra de mis compañeras.
Volteo a ver a Lía quien está atenta a lo que hablan nuestros compañeros.
Tengo una necesidad inmensa de acercarme a ella, pero no encuentro la excusa para hacerlo.
—Entonces equipos mixtos—habla el mismo chico que ha propuesto el juego.
¿En qué momento han llegado a esta conclusión?
Tengo que concentrarme, he estado tan distraído que no me doy cuenta de las cosas.
En elegir los equipos Link y Lía quedan en el mismo mientras que a mí me han elegido para el opuesto.
Este jugo me gusta porque puedo golpear a alguien sin necesidad de un castigo y explicar por qué lo hago y mi objetivo ya está.
—¡Que comience el juego! —Anuncian con un silbato.
Todo a nuestro alrededor se vuelve un caos.
Un balón pasa muy cerca de mi rostro y me sobresalta, cuando volteo para ver quién es, Lía me está mirando con picardía.
—¿No quieres que se te dañe tu linda cara de rompecorazones, O’Brien? —se cruza de brazos.
Creo que aún está muy enojada.
Ataja una pelota que le acaban de lanzar para volver su atención en mí.
—¿En serio quieres hacer esto? —le pregunto.
—¿Por qué no? —me mira desafiante.
—No te quiero hacer daño, pequeña Cooper—sonrío con sarcasmo.
—Inténtalo—imita mi sonrisa.
—Hay tensión en el ambiente—habla el nuevo a un lado de Lía.
—No te incumbe.—le hablo frío.
Él me da una sonrisa de lado.
—¿Crees que porque tienes a muchas chicas a tu alrededor, eres popular y talentoso puedes hablarle a la gente como quieras? —sus palabras salen con un toque de burla y me da la cara.
¿Este imbécil que se cree?
—Yo hablo como a mí me da la gana.
—Típico niño rico narcisista.—se acerca un poco a mí.
Muchas veces me han llamado así y no me ha importado. Pero esta vez sí me molesta porque yo no soy así y este imbécil ni me conoce.
—Debe ser que tu estas en esta escuela porque te han becado—me acerco un poco más a él.
Apenas me doy cuenta que todos a nuestro alrededor están atentos a nosotros.
—¿Qué pasa, O’Brien? —habla Lía en susurros.—Te vas a pelear con el chico nuevo para que te saquen del equipo de fútbol definitivamente.
La miro a los ojos. Me ve con superioridad.
No sé qué me molesta más, que lo está defendiendo (a su manera) o su forma de mirarme.
Porque la vida me ha enseñado que nadie es superior a otras personas sin importar nada.
—A ti no se te olvide que puedo j***r tu ingreso a la universidad en tan sólo un minuto y cincuenta segundos.—le susurro a la chica en el rostro.
Esa es la duración del vídeo de ella con Hudson.