Un extraño en el parque I

2137 Words
Lía. Llevo aproximadamente doce años viviendo en esta casa, y nunca se me había hecho tan eterno el camino de la cocina a mi habitación. Mi corazón late desenfrenadamente en mi pecho y mis manos tiemblan de los nervios. Cierro la puerta de mi habitación para recostar la espalda en la madera y tratar de respirar profundo. Siento que me falta el aire y no importa que tan grande sea el espacio, me asfixio. Estoy tan orgullosa de mi autocontrol. Es imposible que Patrick me siga gustando después de tanto tiempo, y ahora menos. Tengo que salir a tomar aire, tengo que salir de casa, me siento muy nerviosa. Voy hasta mi closet para tomar un abrigo grueso, me lo coloco mientras salgo de la habitación. —Lía—Liam sale de su habitación y me mira con las cejas arrugadas—¿Qué haces?  —Yo...—no sé qué decir.—Necesito salir a tomar aire. —¿Estás loca? —se acerca a mí—son como las dos de la madrugada. —Necesito salir—lo miro a los ojos con sinceridad—De verdad. —Es peligroso. —Yo vuelvo rápido. —me doy la vuelta para bajar las escaleras. —¡Lía! —mi hermano me sigue.— Lía déjate de locuras. Ambos bajamos las escaleras rápido. Cuando entro a la cocina para buscar mis patines en el patio trasero me consigo de frente a Patrick. Mi corazón que ya estaba latiendo con rapidez, se siente ahora como si tuviese taquicardia. —¿A dónde vas? —me habla el pelinegro con duda en su rostro. Ahora sí que necesito salir de aquí. Salgo a el patio trasero, tomo mis patines y salgo prácticamente corriendo. Cuando llego al parque donde Liam y yo siempre venimos por las mañanas me falta el aire, he corrido rápido. Tengo está absurda necesidad de escaparle a Patrick, no puedo estar cerca de él. Me siento en una banca para ponerme los patines, los amarro fuerte y me pongo en marcha. A pesar de ser de madrugada, el parque está bastante iluminado y hay algunas personas aun paseando por este. Por seguridad me mantengo cerca de la gente donde hay mucha luz de los postes. Necesito recordar mis prioridades. Uno, ser aceptada en Harvard. Dos, graduarme como una de las mejores. Tres, irme del equipo de animación como una de las mejores. Cuatro, concentrarme en escribir. Cinco, graduarme de la Universidad como una de las mejores. Seis, trabajar en una editorial o abrir la mía. Siete, publicar en físico alguno de mis libros. En mi lista no está Patrick, no están sus lindos ojos y sonrisa encantadora. Tengo que... Estoy tan concentrada en mis pensamientos que sólo me saca de ellos cuando mis manos y rodillas impactan con el piso que está frío. ¡Auch! —¡Ey! ¿Estás bien? —me habla un chico bastante alto que estaba sentado en la oscuridad. Mi lado desconfiado se activa. — Sí, estoy bien.—me siento en el suelo y me alejo un poco. —Fíjate más por donde vas.—el chico de ojos oscuros achinados me miran con burla. —¿Qué me fije? —me levanto, pero me cuesta un poco mantener el equilibrio.— Tú estabas tirado en el piso y me tropecé con tus piernas. — Sí, pero tú tenías que estar pendiente por donde patinabas.—guarda debajo de su brazo un libro. —¿Es en serio? —sonrío con sarcasmo.—¿Quién en su sano juicio está sentado a las dos de la madrugada en un parque leyendo? El chico también sonríe con sarcasmo. —¿Quién en su sano juicio está a las dos de la madrugada patinando en un parque? —contra ataca. Que chico tan fastidioso. Pero estoy sola a las dos de la madrugada en un parque sola con un hombre de tal vez un metro noventa, aunque delgado, podría conmigo fácilmente. —¿Cuál de los dos está más demente? — él mira a un lado y me percato de su oreja perforada.  —Creo que estamos al mismo nivel.—se pone de cuclillas. Yo retrocedo un poco por desconfianza. Él toma un teléfono que está conectado a unos audífonos y lo sacude. Veo algunos anillos en sus dedos. Que estilo tan cool. —Bien, fue un placer, adiós. —me pongo en marcha. —¡Deberías curarte la rodilla! —grita a mis espaldas.  Yo bajo la vista a mi rodilla, una de ellas se ha roto el pantalón y está sangrando. El sólo hecho de conseguirme a un chico sólo en el parque a estas horas me ha llenado de desconfianza y miedo. Ahora vuelvo a casa con una rodilla raspada y mi cabeza sigue igual de atormentada, yo sé eso y no salgo nada. Entro por la puerta de la cocina con mis zapatos en la mano y el calor de mi hogar me inunda. —¡Lía Charlotte! —Liam está enojado—Que sea la primera y última vez que sales a estar horas sola. ¿Estás loca? ¿Y si te pasa algo? Mamá y papá no están en casa y si a ti te pasa algo ellos me matan a mí... Mi hermano deja de regañarme cuando se fija de mi rodilla sangrando. —No es nada.—lo tranquilizo. Camino hasta el estante donde está la crema para los raspones.—Me caí en el parque. La rodilla apenas y me arde o duele. —¿Por qué saliste a estas horas? —mi hermano se para frente a mí y me quita la crema de un manotazo. Sí que está muy enojado. —Necesitaba tomar aire.—le susurro mientras me siento en una de las butacas de la cocina. Miro a mi alrededor, la cocina está sola.—¿Dónde están Charlie y Patrick?—pregunto. —Están arriba—Liam limpia la rodilla con un trapo húmedo —Yo baje a comer algo y volver a subir para esperarte.—Empieza a echarme crema en la herida.—¿Te sucede algo? Alza su vista de vez en cuando. No puedo decirle a mi hermano que la razón por la cual salí así es el chico que pasa más tiempo en esta casa que en la suya. Tengo miedo de la reacción de Liam, me importa mucho lo que él piensa, y no soy capaz de enfrentar eso. —¿Tú crees que yo podría entrar a Harvard? —pregunto. Después de todo no estoy mintiendo, la universidad sí es una de mis mayores preocupaciones. —Tú siempre has logrado todo lo que has querido—me susurra—Creo tanto en tí que estoy muy seguro que te aceptan en la Universidad de tus sueños.—Me mira a los ojos. —¿Y si no entro? Sólo envié solicitud a tres universidades. —Relájate—coloca sus manos sobre mis hombros.—Eres una prodigio, si esas universidades no te aceptan ellos se lo pierden. Las palabras de Liam siempre me relajan, mi hermano puede ser una persona tan madura a pesar de su edad, es tan tranquilo que hace que todos a su alrededor siempre se sientan de esa manera.  Liam es la única persona en el mundo que puede hacer yo me sienta tranquila. Muchas veces tengo tanta presión encima de mí y lo único que me relaja es acostarme a un lado de él. La vida no me pudo dar mejor hermano. —Eres el mejor—lo abrazo. —Lo sé —ambos sonreímos. ********** El domingo no salí de mi habitación en todo el día, o por lo menos en todo el tiempo que Patrick estuvo en casa. Sólo me dediqué a estudiar y leer un poco. Ya el lunes Nina me envió un mensaje diciendo que iría a la escuela por su parte, mientras que Mike ha ido a comprar algo para desayunar. Estoy frente a mi casillero ordenando algunos libros que necesito para las primeras horas cuando el celular me vibra en el bolsillo del uniforme. —Aló—contesto y presiono el celular contra mi hombro mientras término de ordenar mis cosas. —¿Dónde estás? —es Nina. —En mi casillero ¿Ya llegaste?  — Sí, ya te estoy viendo.—volteo para buscar a mi amiga. Ella está por el pasillo a mi lado izquierdo sonriendo y saludándome. Pero lo que llama mi atención es el chico que está a su lado. Esa persona de un metro noventa, ojos alargados y manos en los bolsillos de su uniforme es el desconocido del parque. —Hola—le sonrío a mi amiga cuando llega a mí. —¿Hola? —ella me sonríe —Tú no usas esa palabra.—Mi vista no se aleja de la mirada curiosa del chico que ahora está diagonal a mí.—¿Lía?—Nina llama mi atención. — Él es mi primo—lo presenta— Link. —¿Link? —mi pregunta sale sin previo aviso de mi boca.—¿No es coreano? —Sí, recuerda cuando te dije hace un tiempo que a veces debemos cambiar nuestro nombre para la pronunciación al idioma, pero que el apellido tiene que seguir siendo el mismo. Él se llama Link acá.—Explica mi amiga. »—Esta como estudiante de intercambio. —continua. —Ella es Lía, mi mejor amiga. —Así que tú eres la famosa Lía—la mirada del chico sigue siendo de curiosidad.—Un gusto.—me da una sonrisa de boca cerrada. —¿Famosa? —pregunto con idiotez. Concéntrate, Lía, vuelve a ti. —¡Amargada! —cuando estoy a punto de volver hablar Mike llega a nosotros con el desayuno. —Animal—Nina le sonríe a nuestro amigo— Él es Link, mi primo, esta de intercambio. —Un gusto—Mike le da la mano—Ojalá te adaptes rápido. Esperen un momento. —Estamos en febrero—comento—¿Cómo puede estar de intercambio para estas fechas? —No parecen cosas tuyas—Nina ríe. —Eso es lo que un poco de dinero puede hacer.—dice Mike repartiendo el café y panes con queso. —Ah—es lo único que sale de mi boca. Pero mi vista va de nuevo a ese chico alto quien también me mira con lo que creo yo es interés. —El horario de él es casi igual al de nosotros, así que no creo que se sienta solo. Mi amiga se ve feliz que un familiar de ella esté cerca, supongo que como pasa gran parte del día sola, saber que tendrá a su primo con ella le alegra. El timbre resuena en los altavoces del pasillo. —¡Bien, nos toca historia a todos! —Mike celebra a mi lado. —A mí también —Habla Link como aburrido de estar a nuestro alrededor. Cierro mi casillero para caminar al salón de historia en silencio tomándome el café. Por un momento me atraso para arrojar al basurero el vaso ya vacío y escucho los murmullos. —Es tan guapo—habla una chica. —Creo que vino hacerle competencia a Cooper, O'Brien y Clarkson.—escucho el susurro de otra. —Según escuché es una chico bastante callado y reservado. Pero es tan lindo.—otra chica habla. Yo sigo mi camino al salón de clases ignorando todo a mi alrededor. Respiro profundo antes de entrar ya que está clase también la comparto con Patrick. Tienes que volver a recuperar la compostura, Cooper. —Lía, aquí —Mike alza su brazo para que lo pueda ver en los pupitres del medio de la clase. Nina está a mi lado derecho, Mike al izquierdo y Link se ha sentado detrás de mí. Saco mis libros y cuaderno del bolso. Alzo mi vista justo en el momento que Liam, Patrick y Charlie entran al salón bromeando. Liam me mira sonriendo y se acerca a mí. —Hermanita—me da un beso en la frente para seguir al fondo del salón. Charlie también me saluda. Pero, Patrick simplemente sigue de largo ignorándome por completo. Mi vista está fija en su rostro que se pone serio de repente y yo lo sigo con la vista. Cuando volteo rápidamente para seguirlo, Link esta inclinado en su asiento y nuestros rostros queda muy cerca. —¿Por qué siento que ese chico de ojos azules es la razón por la cual estabas en el parque a las dos de la mañana? —susurra en mi rostro. Empiezan los susurros justo cuando siento una presión en el pecho y dejo de respirar.
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