David sentía un revuelto de mariposas en su estómago, su cuerpo temblaba hasta el punto de hacerle perder el control y creía que en cualquier momento se desmayaría. Miró una vez más su reflejo en el espejo con satisfacción. El traje blanco se ceñía perfectamente a su cuerpo dejando a la vista su delgada silueta, Marc se había encargado de conseguir un estilista para que lo arreglara y debía reconocer que había hecho un maravilloso trabajo. Sus cabellos estaban bien alisados, sus ojos delineados y el rosado en sus labios era de una tonalidad casi provocadora ¿Ese era él? Se marcharían de luna de miel a Dinamarca, no sabía porque Marc había escogido aquel país pero no le importaba, solo quería disfrutar de una hermosa luna de miel con la persona que lo iba a hacer feliz. Se giró al sentir l

