—¿En serio eso ocurrió?— Dijo Alex sorprendido. David asintió dándole un sorbo a su limonada. Estaban en el despacho de Daniel reunidos. Ya había pasado una semana desde la visita de los padres de Adrián y sinceramente el castaño sentía mucha presión en ese momento. Sentía como si la verdad estuviera a la vuelta de la esquina. — Fue una situación un poco incómoda— Admitió David golpeando con sus pocas uñas el cristal— No esperaba conocer a los padres de Adrián y menos de esa manera. Había retomado nuevamente su trabajo como docente en la escuela y Julián asistía a sus clases de manera normal, pero no le quitaba los ojos de encima en ningún momento. Bastante había sufrido con haberlo tenido en el hospital y no quería que tuviera recaídas, aunque Felipe le aseguró que no sería así. Tal

