Adrián abrió los ojos con pesadez, nunca en su vida se había sentido de ese modo, su cuerpo pesaba kilos, sentía sus labios resecos, el frió de su cuerpo le hizo vibrar. En medio de su confusión recordó que estaba en una clínica para donar parte de su hígado a Julián, su mente hizo memoria de todo lo ocurrido los últimos días trayéndolo de regreso a la realidad. Se removió un poco tratando de ubicarse, de pronto, su visión borrosa le permitió reconocer a alguien a lo lejos detrás de un cristal. Su mente de inmediato lo reconoció como David. El pequeño veía a través del cristal, no podía permanecer mucho tiempo allí pero al menos se consoló viendo a su hijo bien, según los médicos aún no había despertado y era mejor de ese modo, al menos mientras se mantuviera allí. Percibió como Adrián se

