UNA AMIGA INESPERADA

1766 Words
El día domingo decide bajar al pueblo, al cabo de una hora llega al pueblo. Y ve con preocupación que muchas personas transitan por las calles sin tapabocas. - ¿Será que no les da miedo enfermarse? - se pregunta. Esa enfermedad no es juego, esta matando mucha gente - afirma en voz baja Se ajusta su tapa boca y estaciona el vehículo cerca al mercado. Andando de aquí para allá logra comprar los alimentos necesarios y los insumos agrícolas que le encargó su padre para la siembra. Observando con preocupación la irresponsabilidad de muchas personas que no mantienen distanciamiento y se aglomeran en las tiendas, decide salir rápidamente del pueblo y regresar a su casa. El siempre se ha sentido mal en los espacios cerrados llenos de gente y con la amenaza de esa grave enfermedad esa sensación se vuelve insoportable. Carga el jeep con las compras, pensando en la proeza que hace la gente para subsistir con un sueldo de varios bolivares, cuando todo se tiene que comprar en dólares. Después de cargar el carro rápidamente enfila la salida del pueblo. Al pasar las últimas casas ve a lo lejos una joven a la orilla de la carretera sentada sobre unas maletas de viaje. Al acercarse el Jeep, la muchacha se levanta y le hace la acostumbrada señal para pedirle un aventón o una cola como le dicen en la región. Detiene el vehículo y asomándose por la ventanilla, le pregunto a la joven que ya se levantaba: - Buenos días. ¿Para dónde va, señorita? - Buenos dias - le responde la muchacha. Al verla de pie, Juan puede apreciar su gracia, intuye que es muy bonita aunque el tapaboca solo permite ver parte de su belleza, inmediatamente se da cuenta que no es de la región. - Señor me puede llevar hasta el Alto, vengo de Caracas, no sé cómo llegar hasta allá, tengo bastante tiempo esperando y no ha pasado ni un transporte. - Hoy no hay transporte público - le responde Juan -. Por dos cosas: porque no hay gasolina y por la cuarentena. Y usted me disculpa señorita, pero antes que le diga si puedo llevarla, debe decirme si corrió el riesgo de contagiarse de COVID - Disculpe que le pregunte eso pero esa pandemia del Covid nos tiene a todos muy preocupados. - No se preocupe, no estoy contagiada me vine en un carro particular con una amiga de Valera, ella me trajo hasta acá, solo que no podía ir hasta donde mi abuela porque tenía muy poca gasolina. - Está bien, voy a confiar en usted y la voy a llevar hasta el Alto yo paso por ese pueblo. A propósito a quien va a visitar en el Alto. - Voy para donde mi abuela, la señora Elena Barrios. Le agradezco que me lleve ya no sabía que hacer, usted es el primero que pasa como en dos horas que tengo esperando. - Con mucho gusto lo hago - Juan sale del Jeep y ayuda a la joven a subir la maleta. - Yo conozco a la señora Elena, por aqui casi todos nos conocemos. Después de colocar las maletas en la parte trasera del vehículo, prosiguen el viaje enfilando por la pendiente carretera hacia las zonas altas. - Usted es familia de la señora Elena? - Le pregunta Juan sin mirar a la joven, pendiente de la carretera. - Soy nieta de la señora Elena Barrios. Yo vine con mi mamá, una vez, pero estaba muy pequeña y no recuerdo la dirección. - Yo conozco esa familia, estudié en el liceo con otro nieto de esa señora . - Y usted de dónde es? - le pregunta la joven a Juan. - Yo vivo a veinte kilómetros del Alto, cerca del páramo Conejo Blanco. - Y usted vino de paseo con esa pandemia tan peligrosa. - No, no vine a pasear. Me tuve que venir obligada porque en Caracas está creciendo mucho el virus y yo tengo una salud muy frágil. Tan frágil que si me contagio, seguro me envía para la tumba, además estudio en la Universidad Nacional Abierta, puedo seguir mis estudio desde aquí, y mis padres me ayudarán con mis gastos. Así, que vengo esconderme de esa terrible enfermedad por eso no pienso bajar a Valera ni a este pueblo al menos por un tiempo. - Yo también me cuido mucho porque tengo mis padres y mis abuelos en el páramo. Allá nadie ha enfermado y no quiero ser yo el que le lleve la enfermedad. - A propósito, mi nombre es Juan, es un gusto conocerla. - Es verdad, no nos hemos presentado. Mi nombre es Paola Barrios, mi papa es hijo de la señora Elena y estoy muy agradecida con usted por haberme traído resalta la joven. - Ha sido un placer Paola y déjeme invitarla algún día a mi casa en el páramo. Cómo va estar muy aburrida donde su abuela porque la vida acá no es como en Caracas. Le va a gustar pasear y ver lo maravilloso que son esos paisajes. Por lo de la enfermedad no se preocupe porque todos por allá estamos sanos a ese bicho le da miedo subir a la cordillera? - Juan la mira, ella sonríe y le contesta. - Si tal vez podamos ir en alguna oportunidad. -Paola se queda callada observando el paisaje por la ventanilla del jeep y Juan mirándola de reojo se percata de lo hermosa y agraciada que es, aunque el tapaboca le cubre media cara, una extraña sensación lo invade, me gusta mucho piensa, - pero es frágil como un pichón de Paloma Montañera. - Juan trata de alejar esos pensamientos que lo invadieron por un momento y se concentra en la carretera. - Ya estamos llegando - le dice a la joven después de un rato en el que ella permaneció callada solo mirando muy atenta, los grandes valles y montañas que forman la orografía andina. - Es verdad, es muy bonito por aquí, lástima que por causa de mi salud me costaba mucho viajar y no pude venir antes. Me hace mucho daño viajar, tanto me afecta, que ya me estoy sintiendo mal. - Lo importante, es que ya está aquí. Y llego muy bien a su destino - le responde Juan sin mirarla, pendiente de la carretera. Debemos dar gracias a Dios y a los espíritus de la montaña por eso. - Si es verdad. Quiénes son esos espíritus? - le pregunta intrigada - ¿Los espíritus de la montaña ? - Ese cuento se lo explicaré luego porque ya llegamos. Mire, esa es la casa- le señala Juan indicándole una de las primeras casas que aparece a orilla de la carretera, justo donde comienza el pintoresco poblado del Alto. - Se ve muy bonita la casa - responde ella - y el pueblo es grande? - No, este realmente es un poblado muy pequeño, pero muy bonito. Lo más importante es que va a poder estar muy tranquila, respirando aire puro y sanador, aire de montaña. Eso sí, tendrá que acostumbrarse porque nada que ver con el bullicio y la vida activa de Caracas. - Si así es, aunque no creo tener problemas con eso, porque por mi condición yo salia de mi casa solo cuando era necesario - le responde Paola bajando del carro que ya había detenido el joven. Juan le ayuda a sacar la maleta del jeep y las lleva hasta la puerta de la casa, mientras le dice - cuando quiera subir al páramo me llama aquí, está mi teléfono. - Está bien, seguro, me gustará mucho visitar esos lugares y muchas gracias por traerme. Si no aparece usted no sé que hubiese sido de mí. - Ha sido un placer traerla. Espero me llame para venir a buscarla. Estoy seguro que el oxígeno del páramo le va a caer muy bien. - Okay- le responde la joven. -Juan nuevamente enfila, la carretera pensando en lo agradable que ha sido para el conocer a esta joven caraqueña. Al cabo de una hora llega a su casa. Después de guardar el carro en un cobertizo, qué sirve para este fin, saca las compras que hizo y las coloca en la sala de la casa. Saluda, efusivamente a su mamá desde lejos que está en la cocina. Ella le responde afanada en su labores domésticos: - ¿Cómo le fue hijo? Qué hay de nuevo por el pueblo? - Mucha gente mamá. Como si nada pasará. Pero ahora hablamos mejor. Voy a bañarme y a desinfectar todas estas bolsas. - Un rato más tarde el joven regresa y después de desinfectar con un spray todas las bolsas las lleva la cocina. - Mucha gente sin tapa boca, mamá, al parecer no le tienen miedo al virus. Yo por si acaso no me quite el mío ni por un momento. - Si es verdad, hijo, hay gente muy irresponsable con eso de la pandemia y creen que es mentira. Será que no ven ni oyen las noticias. Cómo están muriendo las personas en todo el mundo? - Nosotros aquí estaremos bien si nos cuidamos de que nadie vaya a traer ese virus para acá. Juan por el momento no quiso contarle nada de la joven que había conocido. Y le dice a su mamá. - Compré todas las cosas pero ya no vamos a poder con esta inflación porque todo está dolarizado y aun así, los comerciantes suben los precios de las mercancías, así no hay ningún dinero que aguante. Más tarde sentados a la mesa Juan le comenta a sus padres - Saben hoy conocí a una muchacha muy agradable. Es nieta de la señora Elena Barrios la que vive en la casa que está a la orilla de la carretera en el alto. - Si yo la conozco - le responde su padre. - En algunas ocasiones le he vendido hortalizas,pero tengo entendido que casi toda su familia vive en Caracas. - Si papá precisamente venía de Caracas yo la traje. - Y usted se arriesga a traer gente que viene de lejos le increpa su madre. A ver si nos traen el virus. - No se preocupe mamá yo la interrogue antes de traerla, ella viajó en un carro particular y se vino huyendo del virus porque según me dijo es muy delicada de salud. Después que pasen 15 días, espero que esté bien para invitarla a venir a conocerlos. - Está bien, hijo por nosotros no hay problema. La recibiremos cómo se merece un invitado a esta casa.
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