Los ojos de Natasha se quedan mirándome, entornados. Suelta un suspiro, caminando hacia el mini bar. ─La venganza, nunca es buena. Es un ciclo que nunca terminará, ellos te dañan a ti, tú a ellos, y volverá a empezar. Te quiero mucho, Meg, no me gusta verte así. No eres una persona que camina en pijama por la casa, y tiene el cabello sin lavar desde hace días. Nos preocupas a todos ─menciona, psicoanalizándome, es lo que siempre hace. Ruedo los ojos─. Claro, en este momento, piensas que también somos los malos por querer que sigas con tu vida ─reitera, preparando dos copas de Martini. ─Esta vez es diferente, se metieron con algo que quería, es muy distinto si me humillan a mí o me denigra…siempre podré levantarme. Pero nadie me devolverá a Enzo ─manifiesto, tratando de no pensar tan se

