Dante Fue un mes de mierda. Fui a buscar a Regina al hotel, pero cuando llegué, ya no estaban, así que tuve que regresar porque Luciana tuvo una amenaza de aborto. Por suerte, mi niña está bien, pero ella debe estar en reposo; no se puede mover de la casa. Por ese motivo, debemos quedarnos por los siguientes cuatro meses en Estados Unidos. En este momento estoy en la sala con mi tía Margarita y mis tíos. Les he preguntado a cada uno cómo puede ser que soy adoptado, pero ninguno me responde nada. No encontré ni siquiera registros de mi adopción. Salí de mis pensamientos cuando llegaron Regina y Patricio. Ese miserable se ve radiante y la tiene de la cintura. —Buenos días, familia... —saludó él con una sonrisa. —Hola, tía... —ella saludó a Margarita con un abrazo—. No tienes idea de los

