—¡Esos análisis están mal! —gritó Patricio, su voz llena de frustración—. Regi ha tenido náuseas y mareos. ¡Ella está embarazada! ¡Está esperando un hijo mío! Dante lo miró fijamente, sin dejarse intimidar. —Yo no miento, Pato. Es importante que no busquen un embarazo hasta saber qué tienes, Regina. —¿Pero qué dicen los resultados? —pregunté, sintiendo que el aire se me escapaba. Dante tomó un respiro profundo, como si lo que iba a decir fuera difícil. —Hay algunas alteraciones en tus análisis, pero no comprendo qué está pasando. Patricio frunció el ceño, confundido. —¿Alteraciones? ¿Te refieres a algo grave? —No estoy seguro de qué son exactamente —respondió Dante—, pero necesitamos hacer más pruebas. El pánico se apoderó de mí. —¿Qué significa eso? ¿Es peligroso? —Es posible, y de

