Indudablemente lo de Trey es el deporte y no el gusto. —Esa es más bonita. —dije señalando una hermosa casa. —No, la de allĂ es fenomenal. —opinĂł Trey. Nunca llegarĂamos a un acuerdo. Nos encontrábamos sentados en una banca comiendo helado. Él habĂa insistido en visitarme y papá encantado accediĂł. Ahora mismo debatĂamos que casa era la más hermosa, pues la heladerĂa estaba ubicada en un vecindario muy genial. El dĂa estaba fresco, a pesar de las nubes grises que anunciaban lluvias, todo era muy agradable. —Tus gustos son espantosos. —reĂ. Su elecciĂłn era poco alentadora, debido a que la casa rosa era demasiado rosa. Mucho y la tonalidad era muy vibrante y llamativa. La casa sobresalĂa de malas maneras del resto gracias a esa pintura. Quise justificar su falta de gusto en c

