Carolina no dejó de temblar ni siquiera cuando estuvo a espaldas de Nicholas. Y no se trataba solo del nerviosismo que sentía gracias al desconocido que los había estado mirando, aquello iba mucho más allá de ello. Se había sentido pequeña y vulnerable cuando lo sintió besarla, porque más que un beso resultó ser una manifestación de afecto, Nicholas la había tocado y el mundo se había detenido para ella. En ese momento solo estaban los dos sintiéndose, como si sus almas gritaran por ello, lo que resultaba ser prácticamente imposible porque ella era siete años mayor además de que era su profesora, había entrado a una extraña dimensión de locura pero ¿Por qué de todos modos estar cerca de Nick no resultaba para sus alarmas internas incorrecto? Verlo tenso protegiéndola de una forma ta

