Liliana es incapaz de responder a las acusaciones de su marido, no le parece justo lo que está pasando, lo ama pero ahora mismo lo siente tan lejos de ella que le da pánico que pueda perderlo por su inseguridad, esa es la verdad, se siente insegura ante la posibilidad de que esa sea su arma a la hora de buscarse a otra. Observa que Pablo toma su blazer y se va sin mirarla, eso la hace sentirse humillada y no duda en pensar en lo mucho que la lástima la idea de que esa mujer se pueda convertir en su rival. Pablo sale de la casa sintiendo paz al no escuchar los gritos de histeria de su mujer, suspira mientras le entrega las llaves a su conductor, y se deja caer en la silla del carro, se siente como un completo estúpido al haber utilizado lo sucedido con el tal Juan para escudarse por haber

