¿Este hombre, no se cansa? Es lo que pensaba, Sara mientras que Caspian, ganaba profundidad, dentro de ella, a pesar de que lo habían hecho, la tarde anterior, toda, la noche y ahora ni siquiera, es la mitad, del día, y otra vez está dentro de mí, si sigue, así me volveré ninfómana, y ni el me, va aguantar. Teniendo, esos pensamientos, y dándose cuenta de que Caspian, no mostraba signos, de querer detenerse. Le comentó, en medio de un susurro ahogado. —Amor, si sigues así, me volveré, ninfómana. Al escuchar esas palabras. Caspian, levantó su rostro y la miró fijamente, mientras se le acercaba, al oído con una sonrisa. Le susurró. —Amor, eso no importa, será mucho más divertido, si te vuelves ninfómana, además de excitante. Yo, también, tendré la oportunidad de volverme uno. Y seríamos, la

