Al escuchar esas palabras, Sara se calmó. Lo miro. Y le sonrió. mientras le decía. —Disfrutas mucho matarme del miedo, ¿verdad? Él sólo le sonrió. Mientras le decía. —igual que tú, disfrutas provocarme, hasta enloquecerme. Creo que me he enojado, más contigo que, con cualquier otra cosa, durante toda mi vida. —pero, si yo no te enojo, sólo te enfrentó. —sabes, que no muchos, se atreven a enfrentarme. Sin mencionar, que cada vez que me enfrenta, o me llevas la contraria. Lo que tengo entre mis piernas, se pone más duro, que una piedra. Sara. Al escuchar, esa declaración, se echó a reír. Y le dijo. —lamento informarle, señor Hilton, que voy a seguir, llevándole la contraria. Sí considero que su punto, de vista no está acorde al mío. y me va a valer, que su paquete, se ponga más duro que una

