CAPITULO 7: OBSESIÓN Y AMENAZAS

1725 Words
Cuando Sara abrió los ojos eran mediados de la tarde, casi cerca de las 4, se sentía somnolienta, pero tenía más energía que antes. Tomó su teléfono y empezó a revisar los correos y mensaje que le habían llegado mientras ella dormía. Entre los correos recibidos, Michael le había escrito que ya había llegado a un acuerdo con los países europeos afectados y la Wall Street. Gracias a la intervención de uno de los socios mayoritarios por parte de la familia Peterson. Aunque aún faltaba la confirmación de algunos directivos, ya estaba dado por hecho que tenían una oportunidad de borrar su nombre, e iniciar de nuevo. Sin que más adelante pudiesen señalarla, según lo que dijo Jason Peterson, el hermano mayor del señor Jeff Peterson. Sara, a leer este correo, se puso feliz. Por lo menos una, buena noticia en todo este embrollo. Ya con esa parte resuelta, sólo se debe preocupar cómo conseguir el divorcio a tiempo. Antes de que Inversiones tecnológicas S.A, liberara al mercado los nuevos productos y servicios, Además de que durante esa ceremonia. Tendría que presentarse como la dueña y fundadora legítima. Todos estaban esperando conocer quién es la fundadora de Inversiones Tecnológicas desde hace 5 años. Por lo general, siempre se están manejando por los directivos y nunca ha tenido que mostrar su cara. y su padre prefiere mantener un perfil bajo dentro de la oficina. De haber sido por ella pondría a su padre como el presidente o el vicepresidente de la compañía. pero el hombre era demasiado testarudo, ni siquiera su madre la señora Jimena, pudo hacer algo. Mientras seguía revisando los correos y los mensajes de repente, una voz masculina la interrumpió. —Buenas tardes, señorita Cosette, ¿cómo se encuentra? Se trataba del doctor Harol Tristán, a cargo de mi cuidado, desde momento en que fui hospitalizada. Ha sido bastante amable y me ha estado ayudando. Es un doctor bastante dedicado, también es bastante joven, no le calculo más de 32 años. Además de ser bastante guapo, se puede decir que es mi tipo. —bien, doctor. Estoy bastante bien, doctor Harold, necesita que le coopere en algo. Digo esto mientras daba mi mejor sonrisa. Es una forma de coquetear, que aprendí de una amiga siempre me es efectiva, Es una lástima que esté casada, aunque sí juego bien mis cartas posiblemente me divorcié antes del mes. Sí, eso llega a suceder, ya sé a quién voy a perseguir. Mientras hablaba de cosas sin sentido y trataba de lucir lo más tierna posible. Parece ser que una persona indeseable se coló en la habitación. Y con la cara que puso asumo que vio mi escena de coqueteo. Lo cual provocó que el doctor Harol se sonrojara y saliera de la habitación. —Ves que no me equivoqué cuando dije que eres una golfa oportunista. —Sí soy una golfa oportunista, es mi problema. Si tanto te molesta puedes divorciarte. —Sí, tienes razón. Debería divorciarme, pero quiero algo a cambio. Yo nunca doy nada gratis. —Pide lo que quieras, menos mi cuerpo. —¿Qué me puedes ofrecer además de tu cuerpo? No tienes nada. Además, ¿quién te manda a casarte? Deberías estar agradecida con tener la oportunidad de casarte conmigo. Además, he estado mucho tiempo aquí ¿Mi tiempo vale oro, sabes? Dice eso mientras se va acercando a la cama, donde ella está acostada. —Primero que todo tu padre me obligó a casarme contigo. Segundo, si tu tiempo es tan valioso, no te lo quiero quitar. Es más, no me vengas a visitar. Ver tu rostro me produce náuseas. Tercero, puedo ofrecerte cualquier otra cosa menos mi cuerpo. Pon el precio. —Porqué te niegas, a pasar una noche conmigo, cualquier mujer estaría complacida en tu lugar. Para una golfa como tú, acostarse conmigo debería ser una gran oportunidad. —señor Hilton a mí no me falte el respeto, yo no se lo he faltado, puede ser que a otras mujeres le interese o le guste pasar tiempo con usted. Pero en mi caso es todo lo contrario a usted, yo lo detesto, quiero que firme el bendito divorcio y ya desaparezca de mi vida. —¿Aún no me has respondido por qué no te quieres acostar conmigo? ¿Acaso temes que te termine gustando? Y te abandoné al final como lo he hecho con varias. No te preocupes, si me eres obediente puedes permanecer a mi lado. —Malnacido, desgraciado, infeliz. Prefiero acostarme con un perro que contigo. Esas declaraciones hicieron abrir los ojos a Caspian, tan grande como el tamaño de un plato y con la ira a flor de piel, agarró de la cintura a Sara, la levantó de la cama y la sacó de la habitación. Aún con los gritos de ella que se escuchaba por todo el pasillo del hospital, algunos oficiales y enfermeras no dudaron en acercarse. Pero apenas se dieron cuenta que se trataba del señor. Hilton retrocedieron su paso. El hombre llevó a Sara en contra de su voluntad y la ingresó al auto. Aún con los gritos y los manoteos que le estaba dando. La amenazó. —Por lo visto te encuentras bastante bien y saludable. Si sigues gritando tu familia lo va a pagar. Dice eso con los ojos enrojecidos. Mientras le abrochó el cinturón. Sara se queda perpleja y no tiene más opción que mantener la boca cerrada. Al poco tiempo salieron de las instalaciones del hospital. El viaje estaba siendo bastante silencioso y eso incomodaba a Sara. Cuando vio por la ventana se percató que no estaban en dirección a la mansión. Y eso la preocupo. —¿A dónde demonios me llevas? —¿Dijiste que preferías acostarte con los perros que conmigo no? Con una sonrisa cínica. Añade. Vamos a cumplir tu deseo. —Estás demente, aquí me bajo. Déjame ir. Gritaba la mujer asustada por lo que acababa de escuchar. Caspian, no estaba acostumbrado a escuchar gritar a una mujer. Ni mucho menos que lo esté manoteando mientras está conduciendo. Así que abrió la guantera del auto. Tomo un spray y se lo hecho antes de que Sara se diera cuenta, ya se encontraba dormida. Cuando Sara recobró la conciencia. Se encontraba atada a una columna de piedra. Y al final de su vista. Había una jaula llena de perros en celos. Y al lado se encontraba Caspian, sentado en un mueble tomando, Un sudor frío le recorrió por la espalda. Y ella exclamó. —¿Caspian no estás pensando seriamente en hacerme esto, ¿verdad? Dice esto mientras unas lágrimas asomaban por su rostro. La desesperación e impotencia, además del miedo se estaban apoderando de ella —Sara. ¿No entiendo porque lloras, tu dijiste que preferías acostarte con perros que conmigo? Yo solo te estoy cumpliendo tu deseo. Dice esto último como si no le importara. —No hablaba en serio, lo dije por impulso. —¿Entonces me vas a entregar tu cuerpo? ¿O se lo entregarás a estos perros el día de hoy? Sara no podía creer lo que escuchaba. Obviamente no quería acostarse con Caspian. Pero entre él y los perros la respuesta era obvia. —Caspian, no lo quiero hacer contigo, pero tampoco lo quiero hacer con los perros. —Es una lástima, mi paciencia se ha agotado, debes de elegir. Sara Aturdida y con el miedo a flor de piel propuso —Quiero un contrato que me asegure que te vas a divorciar de mí, apenas te entregue mi cuerpo. —Sí, eso es lo que quieres. Dentro de 2 días tendrás el contrato y esa misma noche dormirás conmigo. Y acercándose lentamente al rostro de Sara añadió. Lo que ocurrió aquí si alguien se entera, tu familia lo va a pagar. ¿Me entendiste? Sara, mirando el rostro del hombre agachó la cabeza y asintió. —también toma en cuenta que si me gusta tu cuerpo. Lo seguiré poseyendo hasta que se me dé la gana. Incluso después del divorcio. —¿de qué demonio estás hablando? Después del divorcio no tenemos nada que ver. —Estás en lo cierto, por esa razón es que quiero acostarme contigo quiero probarte y dependiendo de si me gusta puedo darte el divorcio. —esto no me parece justo, Caspian. El trato era, después de acostarme contigo, tendría mi divorcio. —Y lo tendrás, no te preocupes. Soy un hombre de palabra. Pero al igual que tú quieres el divorcio, yo también quiero tu cuerpo. Y si no lo puedo poseer, que lo posean los perros —eres un desgraciado. —Esa boca. Recuerda que aún sigues atada. Sara guardó silencio bajo el comentario de Caspian. Él tenía razón, si él quería podía liberar a los animales ahí mismo. —Aceptó. Fue la única palabra que pudo decir. Bajo esa situación. —Buena chica sigue siendo obediente. Y nada malo te va a pasar. Después de decirle eso último. Agarró su rostro lleno de lágrimas y la beso. El beso fue lo suficientemente intenso para dejar sin respirar a Sara por un momento. Cuando Caspian se separó, lo único que dijo fue —No está tan mal para ser los besos de una golfa. Ese comentario más enojó a Sara. —Guárdate los comentarios, que después te puedes arrepentir. —¿De qué? Dijo indiferente, Caspian. Sara guardó silencio. Un minuto después, respondió. —De nada, me equivoque. Caspian, sólo se quedó mirándola por un rato. Después le fue desatando mientras le decía. —Mientras te portes bien y me obedezcas esto no volverá a ocurrir. ¿De acuerdo? —Sí, señor Hilton y luego guardó silencio. El camino de vuelta a la mansión resultó ser menos frustrante. Sara se la pasaba pensando en lo que había ocurrido. El escalofrío aún no se le pasaba. Sin duda alguna, Caspian se atrevería a dejarla ahí, en ese momento se dio cuenta que su marido no tenía alma. Eso explica, porque siempre consigue lo que quiere. Pero tan solo el imaginar haber tenido relaciones con animales le producía náuseas. Sopórtalo, Sara por tu libertad. Es lo que se decía internamente. Un tiempo después llegaron a la mansión. Sara se bajó del vehículo y corrió directamente a su habitación y se encerró. Sin darle tiempo a Caspian, de decir, algo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD