Stefanía Saber que Arón y Luisanna irían con nosotros me aliviaba en demasía. Me preocupaba el hecho de que la camioneta se accidentara por alguna falla. Consideré, entonces, la idea de llegar hasta Caracas en la camioneta de mi tío y devolvérsela sana y salva. Se me haría mucho más fácil irme en mi propio carro, y libre de maletas. José Miguel estaba perturbado. Parecía haber entrado en una especie de trance. No era para menos. No hablaba, no sonreía, no hacía nada. Y se mantuvo así en todo el camino a Caracas. Le comenté a Arón el plan que teníamos, él estuvo de acuerdo y decidió acompañarnos hasta el apartamento. Cuando ya estábamos llegando a Caracas, José Miguel se dignó a hablar. —Recuerda que Paola se irá con nosotros. —Le miré perpleja. Su vista se mantenía en el vacío—. Necesit

