Dicen por ahí que la esperanza es lo último que se pierde. Y yo nunca perdí las mías sobre tener un final feliz. Tenía a mi lado a las personas que más amaba, y dentro de mí crecía el fruto de mi amor por el hombre que me hizo cambiar mis perspectivas de la vida, ese que hizo, de mis sentimientos, un verdadero huracán. Por él, por José Miguel Rodríguez Villegas. Con relación a mis estudios, mantuve la fe en que algún día lograría mi sueño. Graduarme y ser la mejor de las mejores en el ámbito profesional. Hoy por hoy, lo alcancé. Y no puedo sentirme más satisfecha. Aunque sí admito que me gustaría hacer alguna especialización o sacar otra carrera. Claro, debía esperar que los gemelos crecieran un poco más. El resto de la semana pasó lento. Recibí noticias buenas y otras malas. Una de ella

