Aquél día pasó con rapidez... además de pasarse de la forma más aburrida posible, a no ser que a alguien le llegara a parecer interesante saber como Estados Unidos le pasaba el trapeador a su piso maldiciendo por lo bajo a sus visitas. Por supuesto, no estaba de más decir que FBI esperó todo lo que quiso en casa de USA, y luego de un rato se fue a «atender su importante trabajo». Llegó la noche oscureciendo la casa y haciendo presencia a las lámparas y bombillas encendidas; por alguna razón cuando eso pasaba USA cerraba muy bien todas sus cortinas, las cuales eran extremadamente gruesas y de un color café oscuro. Ninguno de los presentes se sentía a gusto por saber que al día siguiente tendrían que partir a hacer otro viaje, y por si fuera poco, de vuelta a la casa que tan espantados los

