Narra Candy
Aun no puedo olvidar ese beso, en la mejilla, que me dio mi jefe, fue tan cálido, aunque el día de hoy, ha estado muy ocupado y tan serio y frío como siempre, casi no lo he visto, y cuando me habla para ver pendientes, no me mira, y siempre con ese tono seco, tampoco he visto a su novia por aquí, tal vez pelearon, no lo sé, el que ha estado muy amable conmigo es Adrián, no entiendo por qué Ximena no lo tolera, si es amable y guapo, ella no ha querido hablar del tema y yo no pregunto, sólo me dijo que no me fiara mucho de él.
- ¿Piensas en el beso que te dio el jefe? – pregunta sentada frente a mi apoyando su cara con su manos y mirándome de forma divertida
- ¿Eh? No, no, para nada, yo sólo…- no pude terminar ya que, una, moría de la pena y dos ella me interrumpe
- No lo niegues, si hasta roja te pusiste- dice entre cerrando sus ojos con una risita divertida
- ¿No se supone que tienes trabajo?- digo tratando de olvidar ese tema
- Bien, pero en el almuerzo no te salvas- dice levantándose de su lugar y dirigirse a su escritorio.
- Ok, hasta entonces vamos a trabajar- le dije concentrándome en la computadora, ella se levanta y se va a su escritorio a trabajar.
Ahora no sé cómo salir de esto, ¿Cómo se me ocurrió contarle del beso? Si para mi jefe sé que no significó nada. Llegó la hora del almuerzo, y como era de esperarse, mi compañera pasó por mí, pero para nuestra sorpresa, venia atrás de ella, Adrián, hoy se veía guapo, llevaba unos jeans deslavados, y una playera blanca y el cabello un poco rebelde.
- Hola chicas- dice pasando un bazo alrededor de Ximena y ella se zafa con rapidez
- ¿Qué quieres Adrián? – dice ella con molestia
- Quiero acompañarlas a almorzar- dice rascándose la nuca algo apenado, se ve tan lindo así.
- Pues será para la otra, porque Linda y yo tenemos cosas de que hablar, así que poder irte a otra parte- le dice mirándolo de reojo aun molesta, agitando la mano en señal de que se fuera
- Bien, pero no se salvan de mí, este sábado las quiero invitar a un buen antro- dice él y se retira decepcionado
Yo sólo me quedé como tonta sin entender porque ella es así con él, pero sé que no me lo contará o al menos no por ahora. Nos encontrábamos en la cafetería para comer algo, la verdad muero un poco de hambre, así que tomamos asiento en una de las mesas, y a comer nuestros sagrados alimentos.
- Y ¿Bien? – me mira con curiosidad llevando un bocado a su boca.
- ¿Qué cosa? – me quedo confundida
- No te hagas, ¿Por qué te dio un beso en la mejilla? ¿y por qué se ofreció llevarte a tu casa?
- Ok… - suspire fuerte para platicarle bien- bueno después de que se fueran tú y Adrián, estaba por llegar el taxi, y antes hacerle parada, me distrajo el jefe preguntándome que si aún no me había ido, y le dije que me estaba despidiendo de ustedes y pues él muy amablemente se ofreció a llevarme, me negué al principio, pero insistió y pues acepté- ella se quedó mirando muy sorprendida
- ¡Wow! ¡qué lindo! – dice al momento de reaccionar poniendo cara de enamorada. – pero si es raro del jefe, siempre lleva en su carro a sus modelitos- se queda un momento pensativa
- Imagino, y hablando de eso, ¿Quién es Daniela Brown? – le pregunto ahora yo con curiosidad
- Era la novia oficial de Anderson, creo que se iban a casar, hasta que apareció la tal Amber, y lo alejó de ella. – dice mirándome seria
- Ya veo- le digo sin importancia.
Si se lo creo, esa mujer es muy arrogante y capaz de cualquier cosa con tal de tener lo que quiere, entre todo a Edward Anderson, yo prefiero mantenerme al margen con ella, y no tener ningún tipo de problema con ella. Ya me encontraba en mi lugar de trabajo, y mi jefe a un no llega, de seguro debe estar en una reunión o con la novia.
Y al fin llega y junto a él, la famosa Amber, se tardó en aparecer el día de hoy, ahora que lo pienso ayer tampoco la vi por aquí, fue cuando estuvo la señorita Daniela, en fin, pasan de largo sin siquiera mirarme, pero se detiene mi jefe.
- No quiero que nadie nos interrumpa- esta vez lo dijo como una orden y mirándome mal ¿ahora que le hice a este hombre? Yo sólo pude asentir un poco asustada por esa reacción suya.
¡Por Dios! Que hombre más raro, y si va a tener intimidad con la susodicha novia ¿por qué no va a un hotel? Preferí concentrarme en mi trabajo, como lo he estado haciendo. Después de una hora, vuelven a salir con una cara de satisfacción, ella se va por el ascensor y él regresa a su oficina, también sin mirarme. Qué bueno que falta poco para terminar la semana y relajarme con los compañeros, pero ahora no sé qué llevar para el sábado en la noche, y la verdad nunca he ido a un antro. Bueno le pediré consejos a Ximena, ella tiene lindos gustos en la ropa, así que no creo que tenga problemas en ayudarme.
***
Los días pasaron un poco lento y con demasiado trabajo, casi no estuvo mi jefe por aquí, por cuestiones de juntas o comidas con accionistas importantes a las que no ha requerido de mi presencia, la que lo ha acompañado a esas reuniones es Amber, quizás porque no tengo la presencia en mi forma de vestirme y le debe dar pena llevarme a esas reuniones con gente así de importante.
Al fin es sábado, así que hoy no se trabaja, le pedí a mi amiga Ximena que me ayudara con algunas compras para la reunión de esta noche con Adrián, Ximena y orto compañero que se llama John, así que ella pasó por mí para irnos juntas a un centro comercial que esta mas retirado que la empresa, una vez ahí, recorrimos una tienda donde nos atendió una chica poco amable, a la cual ni le dimos importancia, Ximena eligió un hermoso vestido de color azul oscuro, suelto que le llega poco arriba de las rodilla, yo elegí unos pantalones negros, pegados y una blusa de tirantes del mismo color, estaba muy bonita la ropa, una vez que pagamos, fuimos a comprar poco de maquillaje, ya que nunca he usado, no le había dado importancia a todo esto. Después de comprar lo necesario, fuimos a comer algo ahí cerca, un restaurante, y de lejos pude ver a mi jefe acompañado pero esta vez de otra mujer pelirroja a la que nunca había visto por la oficina, al menos no en lo que llevo trabajando.
- ¿Ya viste al jefe con aquella mujer? – le digo a Ximena señalándolo con la mirada
- ¡Ah! Si otra de sus conquistas- dice sin mucha importancia
- Pero ¿Por qué no se ha visto por la oficina?- le pregunto confundida
- Ella nunca se aparece por ahí, sólo lo espera muy rara vez afuera de la empresa, creo que se llama Juliet o algo así, las que de siempre son Amber y Daniela, nadie más entra, lo tienen prohibido- dice mientras toma de su jugo
- Ye veo- digo aun mirándolos
Llegó la hora de arreglarnos, estábamos en su departamento, ya que el antro queda más cerca de donde ella vive que de donde yo vivo. Así que me metí a dar una buena ducha, una vez que salí, entró Ximena, mientras yo me estaba vistiendo con la ropa que compré, salió después de 15 minutos, ya con el vestido puesto, me ayudó a peinarme y maquillarme y realmente es muy buena, quedé diferente a lo que estaba acostumbrada.
Ya nos encontrábamos en el lugar, y vimos que se acercaban Adrián y John, los dos se veían realmente guapísimos, ambos con jeans azul oscuro y playeras blancas, Adrián con el cabello alborotado y John en cambio, bien peinado.
- Pero que guapas están- dice Adrián mirándonos a las dos, Ximena rueda los ojos con molestia en cambio yo, me puse un poco roja
- Gracias, ¿nos sentamos?- dice casi ignorándolo
- Sí, es por aquí- dice decepcionado
- Bien ¿Qué van a pedir? – dice John
- Yo quiero vodka- dice Adrián un poco serio
- Yo whisky- esta vez dice mi amiga
- Yo… la verdad no sé- digo apenada y los tres se me quedan viendo sorprendidos
- ¿nunca has tomado?- dice Adrián aun con sorpresa, yo solo negué con la cabeza- pues entonces te recomiendo lo mismo que yo- me guiña un ojo de forma coqueta
- Si no estás segura de beber alcohol, no lo hagas- dice un poco preocupada
- No seas aguafiestas, Ximena por favor- dice Adrián rodando los ojos
- No lo soy, es sólo que si nunca ha tomado, es mejor que no lo haga, le podría caer mal- dice cruzada de brazos mirándolo mal
- No te preocupes, amiga, procuraré no tomar demasiado- le digo con una sonrisa
- Bien, pero te estaré cuidando ¿ok? – dice un poco más calmada y yo asentí
- Bien, no se diga más. Vamos por las bebidas, amigo- le dice a John y se dirigen a la barra para pedirlas.
Nunca me imaginé un lugar como este, se la pasa uno bien, con buena música y en compañía de buenos amigos. Vemos llegar a los muchachos, con las bebidas, y todos brindamos sólo por estar reunidos y ellos tres lo toman de un sólo trago, yo apenas lo probé haciendo una mala cara, Adrián y Ximena empezaron a reír.
- No es gracioso- les digo aun con mala cara por el alcohol
- Lo se mi reina, pero te veías muy graciosa- dice Adrián con diversión
- En serio, si nunca has tomado, no lo hagas- dice ella más tranquila
- No, no, todo bien, no se preocupen- le digo dando otro sorbo a mi bebida
- Bien, entonces vamos por más bebidas, dice Adrián con alegría.
Este chico es realmente encantador, creo que me empieza a gustar mucho.