Capítulo 3

2049 Words
Fueron por más, y la verdad, no sé si estoy preparada para seguir tomando. Después de media hora, los chicos nos invitaron a bailar, así que Ximena se fue con Adrián y yo con John, la verdad me sentí muy apenada ya que tampoco se bailar, y él sólo me miraba con una sonrisa amable y paciente. Después que terminara la canción, yo les dije que iría al sanitario,mi amiga me acompañó. -        ¡Dios!  Esto es realmente divertido, le digo a mi amiga, mientras salíamos del sanitario -        Si, te dije que te ibas a relajar- dice con una sonrisa -        Y está más que confirmado- la verdad sólo he tomado 5 bebidas y ya me siento un poco mareada, pero relajada. -        Si, y creo que además le agradaste mucho a John- dice con una mirada picara -        Es lindo, pero, no sé si me anime a una relación, digo nunca he tenido novio- digo alzando los hombros sin importancia -        Pues ya te hace falta uno- dice mientras pasa un bazo alrededor de mis hombros -        Buenas noches- dice la voz de un hombre y nos hace  voltear la mirada hacia él, ¡y no puede ser, es el señor Anderson! -        Señ…. Señor Anderson, buenas noches- digo sorprendida y muy apenada -        ¿Divirtiéndose? – dice de manera muy seria -        Así es jefecito- dice ella con una sonrisa y creo que se le subieron mucho las copas yo sólo la mire sorprendida por cómo le habló -        Bien, las dejo, sigan así- dice y se retira sin mirarnos -        ¡Por Dios! Esta como quiere el jefe- dice mirando por donde se fue -        Estas loca- le digo rodando los ojos- ya vámonos los chicos deben estar esperándonos. Al llegar vinos que no era así, dos mujeres con pinta de prostitutas estaban con ellos, acariciándoles el cabello y ellos felices, la verdad si me decepcionó un poco, creí que Adrián no sería así. -        ¡A volar! – les grita Ximena molesta, ellas la miran feo y se largan- ¿Qué les pasa par de idiotas? Vienen con nosotras, no vienen solos- les da un zape a los dos en la cabeza -        ¡oye! – se quejan los dos al mismo tiempo -        Ya sé que venimos con ustedes, pero pues ellas se acercaron a nosotros y… pues no nos podíamos negar, están como quie….- dice Adrián muy cínico y ella lo vuelve a golpear interrumpiéndolo  -        Eres un grandísimo idiota- le dice, y toma sus cosas muy molesta y se dirige hacia la salida y él la sigue. Así que quedamos John y yo, y los dos nos quedamos callados, y estuvimos un rato más, bebiendo, hasta que ya no aguanté y salimos de ahí también, creo que Ximena y Adrián debieron irse porque ya no regresaron. -        ¿Quieres que te lleve a tu casa?- me pregunta John un poco tímido , yo estaba a punto de responder cuando alguien me vuelve a interrumpir -         Yo la llevo- dice mi jefe con una cara de pocos amigos, yo me quedé en shock, John sólo se fue de ahí sin decir nada -        No… no es necesario señor Anderson- le digo tambaleándome, estaba a punto de caerme cuando él logró agarrarme y me subió a su carro -        Creo que no está acostumbrada a beber-  dice serio sin mirarme -        Nop, es la primera vez- le digo entre risas, y su cara no ha cambiado nada -        Si no sabe beber, no debería hacerlo- sigue mirando hacia el frente -        Mire, que casualidad, eso fue exactamente lo que me dijo Ximena- le digo ya con sueño -        Pues debería hacerle caso, se ve que se preocupa por usted. – creo que apenas lo escuche, porque en eso me perdí de sueño Desperté a la mañana siguiente, y la verdad no recuerdo mucho de lo que pasó anoche, ni como llegué a mi casa, aun traía puesta la misma ropa, me levante con un dolor de cabeza, fui a la cocina, y veo un vaso de jugo y una aspirina. -        Pero ¿qué cara…?- estaba de decir una mala palabra cuando mi jefe apareció -        Veo que ya se levantó- dice un poco más relajado -        ¿Usted? – dije muy sorprendida -        Se quedó dormida en mi carro, camino hacia acá, así que no me dejó de otra que tomar sus llaves, abrir para dejarla en su cama- dice y bebe un poco de jugo -        Gracias, yo… no sé qué decir, es la primera vez yo bebo y…- estaba a punto de decir algo cuando me interrumpe -        Sí, eso me dijo mientras veníamos en el carro- dice con media sonrisa. Se ve tan guapo, pero no debo pensar en él, nunca, es mi jefe y hasta ahí. -        ¿Acaba de llegar?- le pregunté confundida -        No, me quedé a dormir en su sofá, sólo que usted no se dio cuenta- dice mientras ira su celular.- No podía dejarla sola, y menos en ese estado -        ¡Dios! Qué pena- dije toda roja mientras tapaba mi cara con ambas manos -        No se preocupe Candy- dice con esa bella sonrisa un momento… ¿me dijo por mi nombre? Suena lindo en sus labios -        ¿Quie… quiere desayunar? – le pregunto aun sonrojada cambiando de tema, él asiente y toma su celular para ordenar algo. Esperamos 20 minutos para que llegaran con el desayuno, una vez listo, servimos y comenzamos a desayunar, esto parece un sueño, porque sé que para mañana él será el mismo de siempre, frio y como piedra, siempre que van Amber y la señorita Daniela, él siempre se comporta de esa manera. Y como no, si una es la novia y la otra pues amiga con derechos, yo sólo soy… su asistente. Ya era lunes y de vuelta a la rutina de siempre, llegando 10 minutos antes, para ya a ponerme a trabajar, aun no llega nadie de mi piso, así que puedo concentrarme, antes que llegue Ximena o Adrián. Estaba tan concentrada, que escuché el sonido de las puertas del elevador abrirse, venia saliendo de ahí el señor Anderson, hoy se veía más guapo, bien arreglado y peinado, pero esta vez venia más relajado. Ayer nos encontrábamos en mi casa, disfrutando del día, vimos películas, incluso se quedó a cenar hasta que ya era un poco tarde y se tenía que ir. Y yo que pensé que estaría como todos los días. -        Buenos días, señorita Taylor.- dice con esa bella sonrisa que le conocí hace poco, es la primera vez en una semana que me saluda aquí en el trabajo. -        Buenos días señor Anderson- le digo correspondiéndole la sonrisa. -        ¿tengo pendientes para el día de hoy? Pregunta estando cerca de mi escritorio, yo mientras me puse a revisar su agenda. -        Tiene una junta a las 11 de la mañana y una comida a las 3 de la tarde- le digo mientras sigo viendo si tiene más pendientes. -        Perfecto, quiero que esté lista para las tres de la tarde, para que me acompañe a la comida con algunos posibles socios- dice aun sonriendo mirándome, yo sólo asentí, sin poder créelo, es la primera vez que lo acompañare, ¡Dios! Y no estoy con la ropa adecuada- sólo la molesto con una taza de café, por favor- dice y se va a su oficina Realmente está demasiado amable, normalmente lleva a esas comidas a Amber, y nunca a mí, necesito ayuda para estar presentable para esa comida, sé que es importante, y ya sé a quién pedirle. -        Hola linda, buenos días- me saluda la señorita Daniela con una linda sonrisa -        Buenos días, señorita Brown- le digo también sonriéndole -        Dime Daniela- dice de una forma muy amigable- ¿está tu jefe? -        Si, deje la anuncio- mientras tomo el auricular para llamarle -        ¿Diga? – dice serio, debe estar concentrado en algún asunto. -        Señor Anderson, lo busca la señorita Daniela -        Gracias, hágala pasar- dice y cuelga -        Puede pasar- digo y ella asiente y camina hasta la oficina. Ella es muy elegante, tal vez le pueda pedir un consejo para la comida de hoy. No sería mucho abuso, apenas me conoce. Después de 15 minutos salen los dos riendo, se despiden con un beso en la mejilla, y él cierra la puerta de su oficina. -        Nos vemos pequeña- dice y se dirige hacia el elevador -        ¿señorita Daniela?- corrí hasta alcanzarla -        Si ¿dime? – dice poco confundida -        Le quiero pedir un favor- le digo apenada -        Claro, ¿en qué te puedo ayudar? – dice mientras nos sentamos en uno de los sillones cerca del elevador -        Me gustaría que me ayude con un cambio de imagen, hoy el señor Anderson tiene una comida con unos posibles socios, y me pidió que lo acompañe, pero no puedo ir así- le dije decepcionada de mi misma -        Claro que sí, pero ¿tienes mucho trabajo ahorita?- se queda curiosa -        Bueno me desocupo a las once, mi jefe tiene una reunión que demora algo, le podría pedir permiso que me deje salir a esa hora- le digo mirándola esperanzada de que me deje -        Perfecto, te dejo mi número, y cuando estés lista me llamas y paso por ti en la entrada del edificio, sólo no le digas que estarás conmigo, vamos a darle una sorpresa- me dice con su sonrisa y guiñándome un ojo, yo asentí, y cada quien se fue por su camino. Ya faltaba poco para las once de la mañana, y veo salir a mi jefe para dirigirse a su junta, estaba algo nerviosa por pedirle permiso a mi jefe de salir y estar poco antes de las tres de la tarde. -        Señor Anderson- así que me aventé a ver qué pasaba -        Dígame señorita Taylor-  creo que aún sigue de buen humor -        Me preguntaba se me dejaba salir con una amiga a comprar algo que necesito y le prometo que estaré antes de las tres de la tarde- dije apenada agachando la cabeza sin mirarlo -        Está bien, pero no tarde tanto por favor – no lo puedo creer… ¡Aceptó! Genial, le di las gracias, él siguió hasta  la sala de juntas y yo tomé mi bolso para salir, le envié el mensaje a la señorita Daniela, y ella estaba contenta ya esperándome, esperanzada a que mi jefe me dejara salir. -        ¿Lista? – me pregunta la señorita con una sonrisa -        Si- una vez que salimos, nos subimos a su carro y nos dirigimos hacia el centro comercial. Una vez ahí, entramos a un lugar muy elegante y ahí había todo lo que necesitaba, pero apenas me iba a poder alcanzar para un par de prendas, y si me decepcioné un poco. -        ¿Qué pasa nena?- me pregunta un poco preocupada la señorita Daniela -        Es que yo… sólo poder comprar dos prendas- dije un poco triste -        Descuida muñeca, aquí puedes abrir una línea de crédito, y puedes pagar de acuerdo a tus comodidades- dice mientras me abraza por los hombros- vamos te ayudo a escoger la ropa y abrimos esa línea, ¿te parece? -        Si, muchas gracias- le dije más animada y me regaló una sonrisa. Después de hacer las compras, me llevó a una estética para que me hieran de todo, desde maquillaje, manicure y un peinado sencillo. Ya eran dos y media de la tarde, así que nos dirigimos de nuevo hacia la empresa, me despedí de Daniela y subí por el elevador para llegar a mi lugar de trabajo antes de que se enoje mi jefe. En cuanto me senté, estaba saliendo el señor Anderson y se me quedó mirando muy sorprendido -        ¿Señorita Taylor?- estaba que no lo podía creer -        Si, ¿dígame? – yo sólo disimulaba mis ganas de sonreír por su expresión -        Em, este… ¿nos vamos?- me dijo carraspeando un poco. Me encantó verlo así de nervioso ante mi cambio de imagen y todo gracias a Daniela, es un Ángel.          
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