Las clases en la Facultad de Medicina estaban casi por terminar. Los alumnos tenían sus bolsos listos, esperando a que sonara el timbre, debían reconocer los dormitorios. Paris se encontraba demasiado molesto, por tener que estar en la misma habitación que Lucas. Aquel chico de cabellos albinos, lo intimidaba de cierta manera, sentía que su mirada le atravesaba el alma, y a pesar de ser atractivo, no dejaba de ser incómodo.
Andrew no puso mucha atención en clases, trató de pensar en cómo cambiar de habitación con alguien, cualquiera menos estar con Héctor. Sentía que ese chico ocultaba algo más, que ser el puto de Ingeniería, y que sus ojos no eran sinceros.
Liam por su lado, tampoco dejaba de pensar en el asunto de los dormitorios, al menos a él le había tocado con alguien que se veía amable. Pero de cierta manera le molestaba el asunto de Paris y Lucas. No entendía porqué, pero desde que vio al vicepresidente del centro estudiantil, le provocó cierto rechazo. Tal vez era por cómo miraba a Paris.
Las horas de la mañana pasaron, y finalmente el timbre del fin de las clases sonó. Los chicos, antes de ir a almorzar, fueron al edificio de los dormitorios, para dejar sus equipajes. En realidad más que ansiedad, era una sensación de malestar.
Los tres caminaron al edificio que estaba más atrás de la Facultad de Ingeniería. En el trayecto se encontraron con varios alumnos de primer año. Andrew y Paris los miraron, con la idea de pedirles que les cambiaran, pero debían pedir los nuevos registros, y por lo que les dijo el Presidente, era mejor que no.
—Sólo espero que podamos estar en el mismo piso— dijo Paris algo preocupado. Le costaba mucho relacionarse con la gente. Siempre había sido hermético, incluso con su familia. No tuvo amigos en primaria, y cuando conoció a los chicos, todo fue diferente. Sintió que no toda la gente era mala.
—Buquemos el número de las habitaciones— les dijo Liam, mientras subían al ascensor.
—La mía es la A2, piso cinco— dijo Andrew, mirando su celular.
—La mía es A4, piso cinco también— dijo Paris, sonriendo. Al menos estaba en el mismo que su amigo.
Liam leyó el suyo—Piso cinco, A1.
Los tres se quedaron mirando. El ascensor se detuvo y bajaron. Miraron el lugar, bucando sus habitaciones. Estaban una al lado de la otra.
—¡Esto es genial!— dijo Liam, mirando a Paris. Al menos podría mantener vigilado a Lucas—Estamos juntos.
El pelirrojo se sentía más tranquilo, al menos no se le haría tan pesado vivir con el vicepresidente. Y después de un año, podría pedir cambio de habitación. Estar con cualquiera de sus dos amigos.
Andrew fue a su dormitorio, abrió la puerta. La llaves se las habían entregado en la recepción.
El lugar era bastante amplio. Tenía una pequeña cocina, la habitación, un baño, comedor con tres sillones, una mesa con cuatro sillas, y un balcón.
Entró a la habitación, habían dos camas con su respectiva mesita de luz, un clóset, un escritorio, y una mesita.
Andrew miró el lugar, dejó su maleta en el clóset. Luego salió de la habitación, caminó viendo lo ordenado y limpio que tenía Héctor.
—Al menos no es un cerdo.
Salió del dormitorio, afuera estaban sus amigos.
—¿Qué tal les fue?— preguntó Liam—Yo tengo una habitación bastante grande, imagino que es por que es Presidente del centro estudiantil.
—La habitación de Héctor también es amplia, y al menos luce ordenada— dijo Andrew.
Paris suspiró—Ese idiota de Lucas es ordenado y limpio, pero tiene puras mujeres casi desnudas pegadas en la habitación. Realmente es desagradable. Al menos hay dos camas.
—Es bastante loco— dijo Liam, mirando al pelirrojo—Sí quieres, cambiamos, no tengo problemas.
Paris lo pensó, en realidad era una idea tentadora.
—Sí veo que es un maldito desgraciado, te cambio— le sonrió el pelirrojo—Imagino que Mikel lo entenderá.
—De acuerdo— le dijo Liam.
—Chicos, será mejor que vayamos a comer algo, casi se termina la hora— dijo Andrew.
Fueron al ascensor y bajaron. Llegaron al primer piso y salieron del edificio. Caminaron hacia su Facultad, pasando por el frente de Ingeniería. Algunos alumnos estaban afuera.
—Me da escalofríos— dijo Paris, mirando el edificio—Es cómo sí fuera el estudio de los pervertidos.
—Es una extraña fama— opinó Andrew—No creo que todos los alumnos sean así.
—No todos, pero sí hay— le dijo Paris—Y los que hay, son los más populares. Por lo que me dijo mi primo, Héctor fue Luna de la Faculad de Ingeniería.
—¿En primer año?— preguntó Andrew—¿Eso se puede?.
—Tal parece que sí— dijo el pelirrojo—Y ahora debemos pensar en nosotros. Tenemos que ir a la fiesta, y debemos salir sin ser vistos.
—Es cierto, debemos pensar en cómo saldremos— les dijo Liam.
—¿Siguen con eso?— le dijo Andrew—Yo no iré a ningún lado. No me interesa que me atrapen y sancionen. ¿Y qué vamos a ganar?. No pueden obligarnos por ser del centro estudiantil.
—¿Así que no harás lo que se te está ordenando?— hablaron desde atrás. Los tres de Medicina se giraron, viendo a los alumnos del centro estudiantil—Responde— le dijo Héctor.
Andrew frunció el ceño.
—No tengo porque hacerte caso— le respondió.
—Fue el Presidente del Centro de Estudiantes, el que te invitó a la fiesta— le dijo Héctor, parándose frente a él—Sí no obedeces, eso quiere decir que no sabes aceptar las órdenes de un superior.
Andrew apretó los puños enojado.
—Tranquilos— dijo Mikel—Aún quedan clases, no malgasten sus energías— les sonrió—Los chicos irán a la fiesta, porque es una celebración para todos los de primero.
—Regresemos al edificio, tenemos clases— dijo Lucas. Le dio una mirada a Paris, sonrió—Nos vemos en la noche— caminó hacia su Facultad, segudido de Mikel y Héctor. Los otros tres siguieron su camino hacia el comedor. Aún les quedaban algunos minutos, antes de las clases de la tade.
—Les juro que siento que en cualquier momento, Lucas salta encima mío— les dijo el pelirrojo, mientras sacaba su comida.
Buscaron una mesa y se sentaron, para almorzar.
—Sí te molesta, puedes hablar con Mikel. Al menos se nota que el presidente es más sensato— le dijo Andrew—Sé que te escuchará.
Terminaron de almorzar, y fueron rápidamente a su salón. Las clases de la tarde iban a comenzar, y nuevamente Andrew no se pudo concentrar del todo.
Después de una agotadora jornada, los alumnos se retiraron a sus dormitorios. Andrew y sus amigos no querían saber de fiestas ni nada, pero estaban jodidos, pues debían ir. En los pasillos escuchaban a los de primer año, hablando de la famosa fiesta y de la legendaria Fraternidad de Ingeniería.
Llegaron al edificio de los dormitorios, y subieron a su piso. Bajaron del ascensor, y se despidieron.
—Los veré a las ocho de la noche— les dijo Andrew, entrando al dormitorio. Los otros dos hicieron lo mismo.
Al cerrar la puerta, notó que no estaba solo, el bolso de Héctor se encontraba sobre el sillón. Escuchó entonces el sonido del agua, el rubio estaba en el baño.
De pronto la puerta se abrió, Héctor salió con una toalla en la cintura y el cabello mojado. Los ojos de Andrew miraron con disimulo el marcado cuerpo de su compañero, trató de tomar compostura y mantenerse tranquilo.
—¿Te vas a bañar?— preguntó con voz seca el rubio.
Andrew se puso serio y lo miró con seguridad.
—Ni modo que vaya con uniforme a su famosa fiesta— le dijo, con tono pesado—Aunque tampoco me arreglaré tanto.
Héctor frunció el ceño y se acercó de manera amenazante hacia el bicolor. Éste retrocedió.
—Ten respeto por tus mayores— le dijo el rubio, mirándolo.
—El respeto se gana— respondió Andrew, con altanería.
—Eres bastante hablador— dijo Héctor—Ya veremos cómo te va hoy.
—No te tengo miedo— le dijo el bicolor.
El rubio se perdió por breve segundos en los llamativos ojos de su compañero. Era primera vez que veía a alguien con heterocromanía, y le pareció, de cierta forma, atractivo.
—¿Se te ofrece algo más?— preguntó Andrew, algo nervioso por la mirada de Héctor.
El rubio espabiló, dio una última ojeada al chico, y sin decir nada se alejó del lugar, caminando a la habitación.
Andrew soltó la respiración. No se había dado cuenta que no estaba ventilando, seguramente se bloqueó por los nervios. Dejó sus cosas en el sillón, ya que no quería entrar a la habitación y ver a Héctor desnudo. Se daría un baño primero.
—Mierda— se dio cuenta que no tenía toalla—Maldición— fue a la habitación, y golpeó—Necesito mí toalla— dijo, tratando de no sonar tímido.
La puerta se abrió. Andrew entró, encontrándose con lo que no quería. Héctor estaba completameente desnudo, buscando su ropa interior. El bicolor estaba rojo hasta el cuello.
—Qué miras— dijo con voz brusca el rubio.
—Nada— Andrew se fue de cabeza dentro del clóset y sacó una toalla de su maleta. Luego salió de la habitación, sin mirar para atrás. Corrió al baño y dio un portazo.
—Eso no pasó— dijo el bicolor, trantando de calmarse—Él no debe saber que soy gay.
Comenzó a desnudarse, para meterse a la ducha.
Mientras en la habitación de Lucas, el vicepresidente había terminado recién de usar el baño. Salió del lugar, con una toalla que apenas le tapaba el culo. Quería mostrar sus dotes corporales, a su nuevo compañero.
—Paris— le dijo el albino—No escuché que llegaste, bienvendido.
—Qué bueno, así no me hablas. ¿Terminaste con la ducha?.
Lucas lo quedó mirando, le tapó el camino, colocándose frente a él. Le gustaba lo apático que era el pelirrojo. Paris lo miró con rostro molesto.
—¿Necesitas algo?— le dijo.
—No, yo sólo quiero ir a la habitación— le sonrió Lucas.
Paris lo miró con rostro serio, y luego caminó al baño. Cerró de un sendo portazo. Lucas suspiró.
—Creo que será una difícil cacería.
Fue a la habitacón, para vestirse.
Eran cerca de las ocho de la noche. Los alumnos de primer año, comenzaron a salir de sus dormitorios, para tratar de llegar a la fiesta de la Facultad de Ingeniería. El lugar de encuentro, era la Fraternidad de Ingeniería.
Andrew se encontró con sus amigos en el pasillo.
—¿Ya se fueron?— les preguntó Liam—Mikel salió hace un rato.
—Sí— le dijo Andrew—Héctor también se fue.
—El sicópata también— dijo Paris, aludiendo a Lucas.
—¿Te hizo algo ese idiota?— le preguntó Liam. No entendía porque cada vez que se trataba del vicepresidente, su ánimo cambiaba a un estado de desagrado.
Paris suspiró, recordando la imágen que vio—No sé cuál era su idea, pero salió del baño con una toalla, que apenas le tapaba el trasero. Imagino que quería mostrarme su cuerpo desnudo. Tal vez creyó que me iba a impresionar. Realmente es un idiota.
Liam sintió una clavada en su pecho, que le subió hasta la garganta, dejándole un sabor amargo en la boca. Era primera vez que tenía esa sensación de desagrado y realmente le había incomodado. Era una rabia interna, que le calcomía el alma.
—Pero no quiero hablar de él, suficiente con verlo en el dormitorio— les dijo Paris.
—De todas maneras sí sigue en esa postura, deberías denunciarlo— le dijo Liam.
—En caso que las cosas estén mal lo haré, y también les avisaré a ustedes— los tranquilizó el pelirrojo.
—Bien chicos, es hora de irnos— les dijo Andrew.
Caminaron al ascensor, pero se dieron cuenta que venía subiendo. Por lo que dedujeron eran los guardias que venían a revisar las áreas. Rápidamente los amigos se desviaron del camino, y bajaron por las escaleras. A pesar de ser una hora límite, no se veía al resto de los alumnos de primero.
—¿Creen que los de primero, ya se hayan ido?— preguntó Paris, mientras se ocultaba tras una pared.
—Tal vez sí— dijo Andrew, mirando hacia todos lados.
—Chicos, ¿cómo se supone que vamos a pasar la recepción?— les preguntó Liam.
Los tres se quedaron mirando.
—Ya veremos cómo— les dijo Andrew.
Llegaron al primer piso. Se escondieron al lado de los ascensores. Liam miró a todos lados, dándose cuenta que el recepcionista no estaba.
—Libre— dijo el castaño, apurando el paso. Tras él, sus dos amigos.
Salieron del edificio de los dormitorios. Ahora debían caminar hasta la Facultad de Ingeniería, sin ser vistos.
Lo guardias se paseaban por los alrededores, alumbrando con sus linternas. Sólo algunas luces iluminaban el camino. Entre los arbustos y algunas lugares, los tres chicos de Medicina lograron llegar a la Facultad de Ingeniería. El edificio estaba a oscuras.
—Y ahora qué— dijo Paris—¿Dónde está todo el mundo?.
—Pues, imagino que allá— dijo Liam, apuntando a lo lejos— Dice que es en la Fraternidad de la Facultad de Ingeniería.
Andrew miró a todos lados, comenzando a desconfiar. No se veía a nadie en los alrededores, y los edificios se estaban sin luz. Caminaron al lugar, y se dirigieron a la puerta de entrada. Al tocar, ésta se abrió, sin escucharse nada al interior.
El bicolor miró a sus amigos y entraron.
De pronto unos fuertes brazos los apresaron, colocando unas capuchas sobre sus cabezas.
—¡Hey!— gritó Liam.
—¡Oye, suéltenme!— se defendía Andrew.
—¡Déjennos!— pataleaba Paris.
A pesar del forcejeo, los tres alumnos fueron llevados a un salón grande. Ahí se escuchaba una música fuerte.
—¡Bienvenidos!— gritaron varios alumnos, mientras les sacaban las capuchas. Frente a ellos estaba el Presidente del Consejo Estudiantil—Fueron los últimos en llegar, pero lo lograron justo a tiempo— dijo el chico, mirando un reloj en la pared. Daban las nueve en punto—Sean bienvenidos a la Fiesta de Ingreso de Primer Año. Disfruten de la velada.
Héctor y Lucas se encontraban junto a su compañero Mikel, Paris sentía la coqueta mirada del vicepresidente. En eso se acercaba otro alumno de Ingeniería, iba en el mismo salón que los tres del centro estudiantil.
—No podía creer que fueras tú— dijo Jake. Un chico atractivo, de cabellos negros y ojos azules—¿Cómo has estado, Andrew?. Tanto tiempo sin verte.
Al bicolor se le heló la sangre y el habla no le salió. Quedó tan sorprendido por ver a su ex novio en la misma universidad, que pensó que era una mala broma. Fue en su época de secundaria, cuando conoció a Jake. Había sido una relación de largos meses, pero finalmente, terminaron. Los celos de Jake sobrepasaron los límites, al punto de llegar a la violencia. Andrew se alejó, hacía un tiempo, borró sus datos y decidió comenzar de nuevo. Aquel chico lo había marcado de una manera profunda, por lo que decidió cerrar su corazón por un tiempo.
—¿No me vas a responder?— sonrió Jake, acercándose. Liam se puso en medio.
—No hay mucho que decir— le dijo el castaño, con ojos amenazantes—Mejor aléjate.
Los alumnos del centro de estudiantes se quedaron mirando, sin entender porque tanta hostilidad.
—¿Lo conoces?— preguntó Héctor a su compañero de clases.
—Claro que lo conozco, fuimos novios— respondió Jake con simpleza.
Andrew sintió que todos lo miraban. Héctor quedó completamente sorprendido ante aquella noticia, él era homofóbico, y lo que menos quería era relacionarse con gente así. Con suerte le hablaba a Jake, ya que estaban en la misma clase. Pero no iba a tolerar vivir bajo el mismo techo, que un homosexual.
El bicolor tomó de una mano a Paris, y se alejó junto a su amigo. Liam le dio una última mirada a Jake y los siguió.
Los de Ingeniería se quedaron pensando.
—¿Por qué Andrew no te respondió?— preguntó interesado Mikel.
—Nada, sólo tuvimos una relación algo movida— sonrió Jake.
—¿Movida?— dijo Lucas—Más bien parecía que Andrew te temía.
—Claro que no— le dijo Jake—Es sólo que se impresionó al verme. Seguramente nuestros recuerdos, le vinieron a la mente. Después le hablaré con más calma— se dio media vuelta, alejándose de sus compañeros.
—No me gusta su actitud— les dijo Mikel, a sus compañeros—Andrew no se veía feliz de verlo.
—Jake no tiene muy buena fama— le dijo Lucas—Escuché que tuvo otro novio, con él cual terminó pésimo. Era un chico de tercer año de Literatura.
—Eso quiere decir que es un maldito por completo— dijo Héctor, colocando cara de desagrado.
—Lo mantendremos vigilado— les ordenó Mikel.
Después de lo que había sucedido, los chicos se incorporaron a la fiesta de bienvenida para los de primero. Mientras que Andrew y sus amigos, buscaban un lugar para sentarse. La Faternidad estaba llena de alumnos, muchas de las chicas iban bien divinas para conquistar a algún galán de la famosa Facultad.
—Ve con Paris a buscar un asiento, les llevaré algo de beber— le dijo Liam al bicolor.
Los chicos aintieron y se encaminaron entre la gente. El lugar era lo bastante grande, por lo que buscaron una mesa vacía. A lo lejos hayaron una, se sentaron.
Liam se encontraba en uno de los bares, pidiendo algo de cerveza, en eso se pusieron a su lado.
—Paris es un chico muy especial— dijo Lucas, mirando al castaño.
Liam frunció el ceño.
—Paris es mí amigo hace tiempo, así que no hables de él como sí lo conocieras. Me molesta.
Lucas sonrió.
—No te hablo de él para molestarte. Es sólo par decirte que es muy lindo, y que voy por él.
Liam quedó sorprendido, miró al lado, pero Lucas se había ido. Entendió entonces cuáles eran las intenciones del vicepresidente del centro estudiantil, y realmente no le había agradado en nada.
La chica de la barra le dio tres jarros con cerveza de chocolate. Liam las tomó, dio las gracias y se dirigió donde sus amigos. Su mente iba pensando en si decirle o no a Paris de los planes de Lucas. Debía admitir que cada vez, le tenía menos paciencia al albino. Realmente los de Ingeniería, eran todos unos putos.
Caminó entre la gente, viendo con desagrado a Jake. El chico se encontraba compartiendo con algunas compañeras. Sonría y hablaba cómo si tuviera el mundo a sus pies.
—Maldito imbécil— dijo, dirigiéndose a la mesa en la que se encontraban sus amigos.