Mientras charlaban, Brett apareció en la sala de recepción, agotado. El príncipe, dejando su porte elegante de siempre, se echó en el sofá y dijo con fastidio: - ¡Es tan estresante cuidar de los pequeños! - ¿Qué te hicieron? – preguntó Janoc. - Querían verme en… entrenar con las dagas – respondió Brett, volviendo a sentarse erguido – No sé de do… dónde escucharon que comencé a prac… practicar con dagas y estaban cu… curiosos por saber cómo las u… usaba. - ¿Entonces aprenderás a usar esas armas pequeñas, majestad? – preguntó Zafiro, volviendo a mostrar esa extraña sonrisa que denotaba que él tuvo algo que ver con eso. - Sí – respondió Brett, quien sacó de sus bolsillos un par de dagas de hojas curvas – Debido a mi pe… peculiar apariencia, la

