Por suerte, Aurora ya había llegado. Y apenas anunció que quería verla, le autorizaron la entrada a la oficina. - ¡Hola, Janoc! – saludó Aurora, acercándose a él y abrazándolo - ¿Qué tal pasaste estos días? - Fueron tranquilos – respondió Janoc – evité al guerrero Zafiro lo más que pude. Últimamente se la pasa patrullando en el palacio tras lo sucedido en la excursión de las chicas y me lo encuentro a cada rato. - Quizás ahora sí se esté tomando en serio la misión – suspiró Aurora – pero bueno, me imagino que estás aquí para hablarme de otra cosa, ¿no? - ¡Así es! ¿Recibiste mi mensaje? - Sí. Toma asiento. Janoc se sentó sobre una cómoda silla acolchada y Aurora acercó otra más para sentarse frente a él. El muchacho notó que había una pila

