Capítulo 14

2657 Words
Tomados de las manos, caminamos por los amplios pasillos hasta llegar a las grandes escaleras y descendemos con cuidado hasta llegar al recibidor, luego Henry gira hacia la derecha llevandome con él aún tomados de las manos hasta uno de los salones principales del palacio, el cual aún no había tenido la oportunidad de conocer, ralentizo mis pasos para observar la hermosa y antigua decoración pero Henry tira de mi mano con suavidad, cosa que hace que retome mi andar, y después de pasar por otras áreas del palacio aún desconocidas para mí, llegamos hasta el gran comedor. Donde la prima de Henry, Stella, espera por nosotros para almorzar juntos. Al adentrarnos por completo a la gran y hermosamente decorada habitación, la tensión es un tanto palpable, pues su prima no deja de mirarme desde el instante en que me ve entrar de la mano con de su primo. — Stella, te presento a Elicia, mi novia —Henry irradia mucha felicidad, demasiada en realidad, tanto, que no puedo evitar sonreír y sentir como la contagia—. Bonita, ella es mi prima Stella, princesa de Yorkshire. Asiento y levemente bajo la cabeza, tratando de hacer una reverencia y extiendo mi mano al mismo tiempo. No sé si el saludo es correcto, o si a las princesas o príncipes se les debe hacer una reverencia, pero no puedo evitar pensar en lo ridícula que me he de haber visto. Ella apenas y estrecha su mano con la mía, pero asiente con la cabeza ante mi saludo. — Es un placer, conocerla. —Digo segundos después. — Igualmente. Su sequedad no me sorprende en lo absoluto después de la advertencia de Henry, pero sentirlo tan de cerca, a sabiendas que son cercanos, es inevitable que no me incomode. Ladeo una sonrisa forzada y de reojo veo como Henry la mira fijamente. Sus labios en una línea me revelan lo tensa que está su mandíbula y los músculos de ésta, él no está feliz con ella. Creo que su sequedad hacia mi quizás lo a hecho molestar, pero a ella parece no importarle porque le sonríe en respuesta. Stella se da vuelta y toma asiento con suma elegancia en la gran mesa. Henry hace lo mismo, pero antes, me indica donde debo sentarme y rueda la silla para mí. — Aquí, bonita. Muy cerca de mi... — Gracias. —Susurro con ternura y le correspondo la sonrisa. Él está en la silla central y yo, estoy justo a su costado. Al igual que su prima, quien está del otro lado de la mesa, justo frente a mí. Agradezco profundamente haber recibido clases de etiqueta en el colegio, también de mis abuelos, porque realmente, ante mi situación actual, son muy necesarias. Henry estira su mano para estrecharla con la mía y le sonrío de nuevo. Me da confianza y me conforta, agradezco que él lo sepa y lo sienta. Agradezco que entienda la presión bajo la que me encuentro y agradezco que esté conciente de mis nervios. Me hace mucho bien su apoyo y toda su ayuda emocional, me hace bien sentirlo cerca y también sentir todo su respaldo. — ¿Y cómo están mis tíos? —El pregunta y en ese momento aparecen los del servicio con los banquetes para servir el almuerzo, por lo que Stella no responde a su pregunta hasta que estos se van. — Bien, ya sabes como son. —Ella hace mueca— Nada les afecta. El servicio regresa, esta vez con nuestras bebidas y al ver en el fondo al chef Domenico, le saludo con una sonrisa y levemente con la mano, él me corresponde el saludo rápidamente, como cohibiendose y eso me hace ladear la cabeza. Pero lo entiendo, casi olvido las exigencias de Henry hacia los empleados con mi persona. Además, están todos los protocolos que estoy segura, ellos no deben ni pueden romper. Es una pena por los empleados. Pero eso no hará cambiar mi forma de ser hacia las personas, con Dalton, el jardinero y multi-emplado de la casa de mi padre, quien es como de la familia, siempre a sido bien tratado por todos en la casa, hasta por la loca de Requelle y en las noches, cena junto a nosotros. Bueno, cenaba. Tiempo pasado, pues debo recordar que ya nunca más formaré parte de sus cenas. Aunque bueno, las situaciones son muy distintas. Mi familia no es de la realeza. Dejo de pensar cuando vuelvo la vista al frente y Stella frunce el ceño ante mi acto con el chef, pero a cambio solo le sonrío en respuesta. No ha de haberle gustado mi acción, pero no me importa. Esa es un área de mi personalidad que jamás pienso cambiar a pesar de mi situación actual. Si conozco a alguien y además me agrada, siempre lo saludaré sin importar donde esté o con quién, ni mucho menos a lo que se dedique. Y si eso me hace una desubicada o sin clase ante ella, no me importa. Henry se aclara la garganta y eso me hace mirarle, al hacerlo, una parte de mí se arrepiente porque su mirada está fija en su prima y en mí. ¡Ay Diosito! Haz que todos tus ángeles se posten a mi alrededor y me iluminen el camino. ¡No lo quiero arruinar! — Que bueno saber eso —El retoma la conversación—. Porque eso quiere decir que mi situación actual los tiene sin cuidado. Stella ríe con sarcasmo. — Bueno, sin cuidado del todo... No. Pero a comparación de como está nuestro tío Philips, ellos están de buenas. Henry ladea una sonrisa y su mirada vuelve a mí. Su mirada lo dice todo, es divertida a él le divierte lo escuchado, lo que me hace pensar que está loco, no sé porqué esto le divierte, pues a mí todo esto me pone de nervios. No quiero que tenga problemas con su familia por mí causa. Y al darse cuenta de que no le correspondo la mirada con la misma diversión, sino que al contrario, he de denotar preocupación, él vuelve a aclararse la garganta. — Buen provecho para ambas. —Asiente con la cabeza hacia mí y luego hacia estela. Comimos en silencio gran parte del almuerzo, hasta que a mitad del postre, Stella pregunta: — ¿Y a qué te dedicas, Elicia? — Soy modista. —Me aclaro la garganta para evitar balbucear. — ¿A sí? No me digas... —Ella enarca una de sus cejas— ¿De qué casa de moda? — De ninguna en específico. —Frunzo los labios— Bueno, antes lo hacía. Trabajé en la tienda principal de Chanel. —La veo abrir levemente los ojos y en ese momento bajo la mirada— Pero hoy en día tengo mi propia tienda, en Bélgica. — Oh... Que interesante, no lo sabía. Mi querido primo no me contó nada al respecto, —Ella lo mira y Henry rueda los ojos, va a repliclar pero ella no lo deja al volver hablar— ¿Y cómo se llama? — 'The Louise - By Elicia' Stella ladea una sonrisa y ésta es genuina, lo cual hace que la tensión disminuya considerablemente. — Bonito nombre. — Gracias —Sonrio—. Es honor a mis abuelos. — ¿Firmaban Louise? —Pregunta muy interesada. — Mi abuela paterna, ella firmaba Louise. Stella parpadea por unos segundos y luego mira hacia Henry con notable desesperación. — ¿Qué pasa? —El pregunta. — ¿Estás bien? —Me atrevo a preguntar. — De casualidad... ¿Eres prima de Thomas Louise? Hijo de la señora Layza Louise... —Palidece de a poco. Y al verla así, hasta miedo me da de responder, pero ante su insistencia, tuve que hacerlo. — ¡Responde por favor! —Casi suplica en un hilo de voz. — Sí, él es mi primo —Asiento sorprendida—. Hace mucho que no lo veo, desde que me fuí y en realidad es mi primo segundo, su madre es mi madrina y a su vez prima de mi papá. — Oh Dios... —Ella susurra y sus mejillas se enrojecen. — ¿Me puedes decir qué te sucede? —Henry espeta con el ceño fruncido— ¿Por qué interrogas a Elicia de esa manera? — No... —Trato de calmarlo y acerco mi mano a la suya— Henry, está bien. No me molesta. El niega con la cabeza y aprieta su mano en la mía. — No quiero que estés... Stella lo interrumpe. — Él es chico del que te hablé hace un tiempo. ¿Recuerdas? —Sus ojos brillan— El explorador... — ¿Qué? —Henry suelta de mi mano y abre mucho los ojos— No, no puede ser. — Sí, es él. Stella se cubre los labios con una de sus manos y Henry se pone de pie. — ¿Alguien puede decirme qué sucede? —Pregunto al mismo tiempo que me limpio las manos con la servilleta y la dejo sobre el plato— ¿Qué pasa con mi primo Thomas? ¿Hizo algo malo? — ¿Sabes dónde está? —Ella pregunta al mismo tiempo que sorbe su nariz. — No —Respondo al instante sin flaquear— Como te digo, hace mucho que no lo veo. ¿Por qué? — La abandonó. —Henry dice con evidente molestia y Stella chilla. — ¡No! Él no me abandonó. — Entonces dime... ¿Qué significa una nota de despedida la noche antes de conocer a tus padres? — ¡Estoy segura que algo le pasó! — ¿Perdón? —Espeto— ¿Pero de qué me estoy perdiendo? Stella se vuelve hacia mí y desesperada, rodea la mesa rápidamente para llegar a donde estoy. — ¿Puedes averiguar dónde está? ¿Sabes si está bien? —Susurra entrecortada— ¿Tienes su número de teléfono? — ¡Ni se te ocurra seguir buscándolo! Ya basta de humillarte ante él. ¡No te merece! Palidezco ante el tono de voz en Henry y lo miro al instante. — ¡Perdóname! No es contra ti, Elicia —Baja la voz ante mi mirada punzante—. Pero tienes que entender que tú primo ante nuestra familia... No a dejado un buen sentimiento de recuerdo. — ¡Basta! —Stella réplica— No hables mal de él. — ¿Hace cuánto de ésto? —Le pregunto a ella cuando dejo de mirar a Henry. — Tres años. — Oh vaya... Caigo de culo sobre la silla de nuevo. Ahora entiendo todo, para ese tiempo perdí contacto con mi primo Thomas y eso fue exactamente hace tres años, cuando mi abuela falleció. Y desde entonces, no había regresado a Edimburgo hasta ahora. Perdí el contacto con toda mi familia paterna, excepto con mi tía Layza, pero cada que hablaba con ella y le preguntaba por Thomas, ella siempre me dijo que todo estaba bien. Incluso después de lo ocurrido hace tres años. Eso, fue desastroso para él. Y ante mi pensar, Stella enloquece. — ¡Tú sabes algo! ¿Cierto? Por favor... Te ruego que si sabes algo me lo digas, necesito saber que él está bien — Elicia... No. —Henry advierte pero lo ignoro. Esta chica está sufriendo, se nota a simple vista que aún ama profundamente a mi primo Thomas y que no estará en paz consigo misma hasta saber qué fue de él. — Hablo con mi tía Layza todas las semanas, y hace un mes fuí a verla —La miré, dándole toda mi atención—. Thomas no estaba, por supuesto. Pero a ella la vi muy bien y cuando le pregunté por él me dijo lo mismo de siempre, que está bien y trabajando. — Dios... —Escucho suspirar a Henry de fondo. — Al menos está bien. —Stella susurra con pesar— ¿Sabes qué pudo pasarle hace tres años como para desaparecer? — Eso no lo sé a ciencia cierta, quien puede responder a esa pregunta es mi hermano —Tomo aire—. Lo único que puedo decirte y porque lo sé, es que antes de regresar a Bélgica después del velorio de mi abuela y de verlo por última vez, Thomas tuvo una fuerte discusión teléfonica, que al finalizar, le dijo a mi hermano que se tenía que ir. Y cuando le pregunté a mi hermano, este simplemente me dijo que al parecer Thomas tuvo un percance con el papá de una chica que le gustaba mucho. —Suspiro al ver a Stella bañada en lágrimas— No sé más, de verdad. Su paradero es incierto desde entonces. — ¡Te lo dije! —Ella le grita a Henry y me pongo de pie al instante— Sabía que algo le había pasado, sabía que mi padre tenía que ver con su desaparición. — Stella, cálmate. — ¡No! No me calmo nada. ¡Mi padre me va a escuchar! —Esta grita y desaparece por el umbral. — ¡Mierda! —Henry espeta y corre tras ella— ¡Ya regreso, espérame aquí! —Gruñe y también desaparece de mi vista. Rayos... Otra vez lo arruiné.                               ****** No se de Henry hasta media hora después, me encontraba caminando a la deriva y sola por los pasillos del palacio hasta que escuché su constante llamado. — ¡Elicia! —Grita y me giro para verlo correr hasta donde estoy— Te he estado buscando. —Dice agitado con la carrera. Al ladear la cabeza, veo como Liam deja de correr al verme y luego ver a Henry. Le sonrío y este asiente con la cabeza para darse vuelta y hacer guardia frente a unas escaleras. — Aquí estoy. —Susurro ruborizada. — Sí, te veo —Dice incrédulo—. Te dije que no te movieras del comedor, aún no conoces todo el palacio. Podrías... — ¿Perderme? —Termino la frase por él— A estas alturas ya no me preocupa si eso sucede. — ¿No? —Frunce el ceño— ¿Por qué no? — Porque tú me encontrarías. —Vuelvo a sonreír— ¿O me equivoco? — A como de lugar, no me detendría jamás hasta encontrarte. —Su voz tan suave y ronca a la vez me hace suspirar y sin pensar cierro los ojos y muerdo mis labios. — No hagas eso, tenemos una cita pendiente. Rayos... —Dice en un susurro contra mi oído— Ya vez que no me canso de ti. — Entonces, no hay porque cansarse. — Elicia... —Susurra en tono de advertencia. Una risita nerviosa escapa de mis labios y lo escucho suspirar contra mi cuello. — Eres mala, muy mala. Vuelvo a reír pero no por mucho tiempo, pues tras decir esas palabras, Henry toma de mi mano y me guía fuera del palacio. — ¿A dónde vamos? —Susurro entrecortada mientras salimos hacia el jardín. — A nuestra cita y muy lejos de mi habitación. — ¿Una tentación, eh? —Digo entre risas a lo que él resopla. — Eres un caso, linda Elicia. Mí caso... Él detiene su andar bruscamente y saca un pañuelo azul del bolsillo de su pantalón de vestir. — Cierra los ojos. —Susurra mientras alza el pañuelo y me ruborizo— Lo siento, linda. Sorpresa es sorpresa. Entrecierro los ojos por unos segundos analizandolo con la mirada, estoy en modo juguetona, pero luego los cierro y dejo que me los cubra con el pañuelo. — ¿Confías en mí? —Le escucho decir contra mi cuello, cosa que me eriza la piel cada vez que lo hace. — Sí, aunque de igual manera no tengo otra opción, estando en tus manos... —Decido bromear nuevamente y recibo a cambio un suave azote en mi glúteo derecho. Gimo levemente y ahora él es quien ríe.
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