Sus palabras cayeron en los oídos de Sarah, adquiriendo de inmediato un significado completamente distinto. Su expresión cambió drásticamente, y preguntó con tono cortante: —¿Qué quieres decir con eso? ¿Ustedes dos están juntos? ¿Qué clase de relación tienen? Luego, miró a Ethan, olvidando el miedo, y le gritó furiosa: —Señor Steele, ¿acaso no sabe que tiene una prometida? ¡Y ahora está enredado con otra mujer! ¿Cree que eso es justo para Suzy? ¡No olvide que Suzy arriesgó su vida para darle un hijo! —Abre la puerta —ordenó Ethan con voz baja pero firme, una señal clara de que su paciencia se había agotado. Por muy insatisfecha o valiente que estuviera Sarah, no se atrevía a desafiarlo abiertamente. El futuro de la familia Miller, la felicidad de su hija, todo dependía de Ethan. Pe

