Bajo al gran comedor, él se encuentra sentado al extremo de la larguísima mesa, el personal me indica que tome asiento en el otro extremo, yo imagine que desayunaríamos juntos, sentados cerca, pero no es así, él ni siquiera levanta la mirada para verme, creo que ni ha notado mi presencia.
—¿A qué hora te levantaste? Cuando desperté ya no estabas —Me atrevo a preguntar para hacer algo de conversación, ya que todo está en silencio, solo se escuchaban los cubiertos, ni siquiera los guardias que están alrededor de nosotros emiten un solo ruido.
—Temprano, termina rápido de desayunar, tenemos que salir lo antes posible —Contesta frío e indiferente, cosa que me confunde.
—¿A dónde iremos? ¿Por qué ordenaste que empaquemos todas las cosas?
—Lo sabrás cuando lleguemos, ahora date prisa —Dice y se va, dejándome totalmente confundida, ¿Dónde está el hombre tierno, amoroso y apasionado de anoche?
Su actitud me tiene mal, quiero pensar que es para aparentar ante la gente, sé que muchas personas no aceptan que ahora sea el duque de Beaufort, incluida la gente de bajo rango, quiero pensar que por eso está adoptando una actitud de hombre déspota e indiferente.
El apetito se me ha ido, pensé que tendríamos un desayuno agradable y romántico, después de la noche que pasamos, pero ha sido totalmente decepcionante.
La mucama grosera que ha estado a mi servicio desde en la mañana, ya tiene todas mis cosas empacadas, es rápida, aunque bastante grosera y me mira de una manera tan desagradable, tendré que decirle a Audrey, que no la quiero a mi servicio, no entiendo como no ha llegado mi doncella, ella debería ya estar instalada.
Nadie me dice nada, la mujer solo sale con la última maleta, bajo al gran salón para ver si puedo ver a Audrey,
—¿Por qué has tardado tanto en bajar? Nos cogerá la noche —me dice, apenas me ve, la mujer está a pie de la escalera y solo me mira, al igual que la docena de empleados que hay a nuestro alrededor.
—No me has dicho a donde iremos y por cuanto tiempo —
—Nos iremos a la casa de campo en Gloucestershire y ahí nos quedaremos —
—Pero, habíamos acordado que viviríamos en Londres —
—Pues cambie de parecer, odio esta ciudad y a la gente de aquí, no quiero convivir con la aristocracia y sus frivolidades, así que nos vamos —
—Pero no puedo irme así, sin despedirme de mi madre —
—Ahora me dirás, ¿qué quieres despedirte de ella, cuando apenas si la toleras? —Me sonrojó y bajo la mirada, no sé cómo se atreve a decirme eso delante de la gente.
—Esto no fue lo que mi madre me dijo, ella dijo que viviría aquí en Londres, dijo que ese era el acuerdo —Me atrevo a decir, porque esto no fue lo que mi madre me dijo, no me gusta el campo, yo quiero vivir aquí en la ciudad.
—El trato fue que te haría mi esposa y la duquesa de Beaufort, a cambio de pagar las deudas de tu familia, y ya cumplí, así que tú no tienes otra cosa más que obedecer —Me responde y sale, dejándome a mí más que impactada por lo que dijo y la forma en que me lo dijo.
No digo más, me siento avergonzada, sé que no debería importarme lo que la gente de servicio opine, pero sentir sus miradas y más la de esa mujer, la cual me mira con burla me hace sentir mal, humillada, no sé por qué él está actuando de esa forma conmigo, aún recuerdo cuando nos conocimos, fue en el baile que dio mi amiga Isabella y su esposo, al regresar de su largo viaje, iba tan emocionada por ver de nuevo a Isabella, sin saber que ese día mi madre me daría la noticia de que me casaría.
Flashback
—Madre, ¿para qué quieres que lleve ese vestido, solo es un baile más? —Le digo a mi madre. Quien está empeñada es que usé el vestido que trajeron hoy, no entiendo para qué gastar en eso, cuando estamos prácticamente en la quiebra.
—Maeve, puedes dejar de quejarte por todo, hoy es un día especial y quiero que luzcas bellísima —Responde.
—Y ¿qué tiene de especial este día? Solo es un baile más y aunque estoy feliz de volver a ver a Isabella, no creo que sea para tanto —
—Deja de molestar a mamá y obedece lo que te ordena —. Ese que responde es Harold, mi hermano que no ha hecho otra cosa que estar sentado, observando cómo mi madre da vueltas por todo el salón, en el que me entrega el vestido que quiere que luzca esta noche.
—Está bien, dile a mis doncellas que suban a ayudarme —No digo más, porque sería una pelea en donde terminaré perdiendo. Una vez que esos dos se ponen de acuerdo con una idea, no hay poder humano que los haga desistir.
Mis doncellas no tardan en llegar y me ayudan a vestirme, la verdad es un vestido hermoso, color azul marino, de una sola pieza, mis hombros van descubiertos, en la parte del corset va detallado con pequeñas piedras que me dan una forma muy linda, es sencillo, pero refinado, tiene ese toque elegante que me encanta.
Me ayudan a recoger mi cabello en un peinado muy lindo, dejando algunos mechones sueltos, me miro en el espejo y quedo bastante satisfecha, parece que seré yo la anfitriona y eso es lo que me causa algo de pena, no quiero llamar la atención.
Bajo, mi madre y hermano ya están esperando por mí, para ir a casa de Isabella, se ven algo misteriosos y siento que algo están ocultándome.
—¿Pasa algo madre? —Pregunto por qué ambos me miran de una forma rara.
—Antes de que lleguemos al baile hay algo que tienes que saber —Me dice misteriosa.
—¿Qué tengo que saber?
—Maeve, querida, sabes que últimamente, tu hermano ha tenido algunos problemas con los negocios y que nuestra situación ahora no es la mejor —Problemas con los negocios, si cómo no, cómo no va a tener problemas, si no ha hecho más que estar en lugares prohibidos bebiendo.
—Lo sé, madre, por eso es que no quería que gastaras en un vestido como este, más si no era para una ocasión especial, no había la necesidad de gastar.
—Me da gusto escuchar tu preocupación, porque ahora tú puedes ayudar a que esto mejore. El futuro de la familia está en tus manos.
—No entiendo, madre, ¿qué podría hacer yo para ayudar? —Me intriga saber, ya que no sé en qué podría apoyar, a las mujeres no se nos tiene permitido trabajar, sería una vergüenza.
—Verás, tu hermano ha estado conversando con cierto caballero y no solo te ha encontrado un buen marido, sino que es una gran oportunidad, serás parte de la nobleza.
—¿De qué estás hablando, madre? ¿Cómo que me ha encontrado un marido? Si mi padre me había dicho que yo podía elegir.
—Sí, pero tu padre ya no está y estamos en una situación crítica, entiende, es por tu bien y el de la familia.
—No, no aceptaré que me hagas lo mismo que le hicieron a Isabella, no quiero casarme con alguien a quien ni siquiera conozco —.
—Pues no hay otra manera, esta misma noche conocerás a tu prometido y de una vez te digo que no tienes permitido bailar, ni conversar con ningún otro caballero que no sé él.
—¡No! Me niego, no iré a ese baile, no me casaré con nadie que no elija yo —Me atrevo a decir, pero al mismo tiempo que lo digo, una bofetada es impactada en mi mejilla, dada por mi madre.
—Dije que iras y no hay discusión, agradece que tu hermano encontró un buen partido, que a cómo está la situación dentro de poco, nadie más querrá casarse contigo, ¿no ves que estamos en una situación difícil? —
—¿Y para salir de ella has decidido venderme?
—Tómalo, como quieras, pero esta noche quiero que te comportes y seas amable con él.
—¿Y quién se supone que está pagando por mí? —
—El duque de Beaufort —Contesta mi hermano.
—¿Ese viejo decrépito? —Siento que el alma se me va, todo mundo sabe que es un viejo sádico, ¿cómo pueden venderme con él?
—Basta de dramas, ya es tarde y él estará esperando por ti —Dice mi madre y sale, mi hermano me toma del brazo y prácticamente me saca para subirme al coche.
El resto del camino nadie dice una sola palabra más, mi madre no es capaz de sostenerme la mirada, sabe lo que me está haciendo y yo no puedo creer que ella sea capaz.
Al llegar, el lugar ya está lleno, toda la alta sociedad de Londres, se encuentra aquí reunida, yo quisiera salir corriendo, camino a un lado de mi madre y mi hermano, puedo sentir las miradas de todos sobre mí, seguro que ya muchos saben que he sido vendida a ese viejo, mi madre se detiene y veo que mi hermano se acerca a un hombre bellísimo. Me quedo impactada, ambos voltean hacia donde estamos mi madre y yo y mi mirada se cruza con la de él, es impresionante lo que una sola mirada produce en mí.
Ambos caminan hacia nosotras y yo no soy capaz de apartar mi mira de la de él, es como si me hubieran hechizado.
—Madre, hermana, permítanme presentarles al Duque de Beaufort —Cuando escucho a mi hermano decir eso, casi caigo de la impresión.
—¿Se encuentra bien? —él me ayuda a sostenerme.
—Si perdón, creo que hay mucha gente aquí y me sofoque un poco —Apenas si logro decir, no puedo creer que él sea el Duque, ¿Qué pasaría con el viejo? ¿Será su hijo? No sabía que tuviera un heredero.
Fin flashback
Después de la presentación y de recomponerme ante la sorpresa, pasamos todo el baile platicando, me impresionaba que fuera un hombre tan atento, inteligente, estaba totalmente impactada porque él fuera mi prometido.
Los días siguientes se le permitió visitarme en mi casa y dimos un par de paseos en compañía de mi madre, hermano y, claro, mis doncellas. Me sentía realmente feliz, aunque aparentaba lo contrario delante de mi familia. Temía que si se daban cuenta de que lo era, cancelaran todo.
Él siempre fue tierno, dulce, atento, me trataba con cariño, como si yo fuera una muñequita de porcelana y eso no podía tenerme más feliz y enamorada. Por eso no entiendo su actitud ahora, es como si fuera otro.
Salgo y él me tiende la mano para que suba al coche, eso hago, él da algunas indicaciones al personal y luego sube, no dice nada, solo va en silencio, de repente me mira, es como si quisiera decirme algo, pero no se atreve, yo no digo nada porque me siento molesta, dolida y porque no decirlo un poco decepcionada, sé que mi postura como mujer no me permite decirlo, pero eso no quita que en estos momentos lo esté odiando por la forma que me ha tratado desde que baje al desayuno.
Si él fuera el mismo de anoche, no me importaría ir al fin del mundo con él, pero con esta actitud me da miedo, me da terror de lo que pueda hacerme lejos de mi familia y es cuando entiendo lo que Isabella, me decía, que la gente como él tiene otras costumbres, no es como nosotros, se crio entre gente de bajo rango y no sé qué tipo de hombre sea realmente.