POV Sofía —¿Cuánto tiempo? —pregunto, con la voz rota, como si cada palabra me cortara por dentro. Él me mira. No parpadea. Su mandíbula se contrae. Hay fuego en sus ojos, pero también algo más… algo que se parece demasiado al control. A ese maldito control que lo envuelve como un escudo de acero. —El que sea necesario —responde al fin, su voz como un susurro—. ¿O estás muy ansiosa? Trago saliva. El aire entre nosotros es una cuerda tensa que podría romperse con el más leve movimiento. Él da un paso más. Su cuerpo roza el mío, no con la piel, sino con la energía brutal que emana. —Dime, bebé… —su aliento roza mi mejilla—. ¿Estás muy ansiosa por aprender cosas? Mis labios tiemblan. Me muerdo el inferior, tratando de controlar el temblor de mis piernas. No lo logro. Cada célula en mi

