POV Sofía —Trato hecho, pero sabes que pediré lo que quiera —le dejo saber, acariciando con lentitud el lomo curvo del caballo blanco. Mis uñas apenas raspan la superficie de la madera. Él me observa como si ya supiera que este juego no será solo de ajedrez. Me alejo del tablero unos pasos y camino hacia la esquina del despacho donde está el minibar. Deslizo los dedos por las botellas hasta encontrar la correcta. Un vino tinto, italiano. Costoso. Denso. Tan oscuro como la mirada de Salvatore. —¿Quieres una copa, Papi Salva? —pregunto sin mirarlo, mientras descorcho la botella con un chasquido sutil. —No bebo cuando juego. —Qué disciplinado —murmuro con una sonrisa torcida, mientras sirvo una copa para mí y la elevo, llevándola a mis labios con lentitud—. Pero yo sí. Bebo un sorbo, de

