Victoria No logro conciliar el sueño. Pronto dormiré para siempre y mientras tenga oportunidad, voy a vivir. La muerte ya no me resulta una idea aterradora, casi la deseo con tal de dejar de sufrir. No me queda más en la vida; no tengo amigos ni familia, ya no quiero ser la mejor guerrera del mundo ni luchar en nombre de la Reina. En la otra vida no cometeré tantos errores ni idioteces. Y si no hay otra vida, buscaré a Meredith en el mundo de los muertos y le diré que la perdono y que la quiero. También buscaré a Eva y la golpearé mientras le digo unas cuantas cosas; ella era una perra y Silvia salió igual. De tal palo, tal astilla. Estoy en plena madrugada titiritando de frío y con un terrible dolor de cabeza, cuando siento un cosquilleo en las yemas de los dedos. Quiero incorporarme a

