Capítulo 23

1750 Words
―Mira, Ana, esta mujer es la doctora ―indicó Susana, esa tarde, mostrándole a su amiga la foto de Selena que tenía en su celular. ―Es muy linda ―exclamó Ana. ―No necesito que me digas eso. ―¿Qué quieres que te diga? Es muy linda y distinguida. ―Lo sé, lo sé; mi pregunta es qué tiene ella que ver con Robert, por qué él tiene en su celular una foto de ella y por qué ella actúa como si no lo conociera. ―Tal vez no lo conoce y esa foto Robert la obtuvo de algún lugar. ―No, esa foto la sacó él, pero… ¿cuándo? ―¿Todavía tienes el celular de Robert, Susana? ―Sí, no me desaceré de él, ahí hay mucha información. ―¿Y para qué te sirve toda esa información? No pensarás hacer algo en contra de Robert, ¿no? ―No, pero se lo llevaré a un amigo para que lo desbloquee, hay muchas aplicaciones que están con clave. ―Susana, sabes que lo que estás haciendo no está bien, ¿verdad? ¿Por qué no le dices a Robert que alguien te llamó diciéndote que había encontrado su celular y te lo entregó? Creo que eso sería la mejor solución y así te evitas problemas más adelante. ―No, eso no lo haré, Ana, voy a ver qué tanto más hay sobre esa doctorcita. ―¿Qué quieres encontrar? ¿Todavía sigues con la idea de que ellos son amantes? ―¡Por supuesto! ¿Por qué más él tendría una foto de ella en su celular? ―¿Hablaste con ella? ―Sí, claro, la esperé en el estacionamiento y le pregunté directamente qué era lo que tenía con mi esposo. ―¿Y ella que te respondió? ―Que no tenía idea de lo que le estaba diciendo. ―¿Ves? Tal vez ellos no se conocen. ―Le mostré la foto y le pedí que me explicara por qué Robert tiene una foto de ella en su celular. ―¿Y? ―Nada, me dijo que no tenía idea, que sí era ella la de la foto, pero que no tenía idea de porque Robert la tenía. ―¿Le crees? ―No, le dije que dejara a mi esposo o de lo contrario les mostraría a todos esa foto y contaría que ellos son amantes. ―No pensarás hacerlo, ¿verdad? ―Esa foto me servirá de algo, estoy segura. ―¡De qué te puede servir, Susana! No cometas una locura, deja esa foto ahí, no se la muestres a nadie por lo menos hasta que sepas por qué Robert la tiene en su celular. ―No puedo preguntarle a él si no recuerda nada, Ana. ―¿Y si ellos no se conocen y los acusas de ser amantes y por eso pierdes a Robert para siempre? ¿No has pensado en eso, Ana? ―Sí, tienes razón, pero no logro entender por qué él tiene una foto de esa doctorcita. ―Tendrás que quedarte con la duda, Ana, no hagas nada de lo que te puedas arrepentir. ―Está bien, seguiré tu consejo, pero no le devolveré el celular a Robert. ―Como quieras, solo espero que después no te arrepientas de tanta mentira. ―No lo haré, Ana, eso te lo aseguro. Ana miró a su amiga y pensó en lo mal que estaba actuando, pero no dijo nada más, ella no entendía. Jorge llegó al hospital y pasó directamente a ver a Robert. ―Jorge, qué bueno que viniste. ―Te dije que vendría, Robert. ¿Cómo estás? ―Bien, hoy tengo cita con Sergio. ―Sí, lo recuerdo, él te ayudará, amigo. ―Eso espero, pero ahora necesito contarte algo que me pasó ayer y no quise comentarlo delante de mi familia. ―¿Qué pasó, Robert? ―Cuando estábamos todos, pasó por mi mente un recuerdo que no puede ser un recuerdo, entonces no sé lo que es. ―A ver, ¿puedes ser más claro, amigo? ―Pasó por mi mete el rostro de Selena, riendo, había árboles y agua, una piscina… fueron unos segundos, pero quedó grabada esa imagen en mi cabeza. Jorge guardó silencio. ―Yo a ella no la conozco, ¿por qué vino esa imagen a mi mente, entonces? ―Robert… no sé qué decirte. ―Jorge, además debo confesarte algo… esa doctora me atrae mucho, ayer cuando estaba conmigo, sentí deseos de besarla. ―Robert, no hagas una locura, ella es tu doctora. ―Lo sé, pero que sea mi doctora no impide que yo sienta cosas por ella, Jorge. Ayer le pregunté si se tomaría un café conmigo cuando saliera de aquí. ―¿La invitaste a un café? ―Sí, y me dijo que lo pensaría, pero antes me recordó que yo estoy con Susana y que eso tal vez le molestaría. ―Eso es verdad, Robert, tú estás con Susana. ―Pero tú me contaste que estaba pensando en terminar todo con ella. ―Sí, así es, pero, así como estás ahora, no deberías tomar ninguna decisión, Robert. ―¿Tú crees que puedo arrepentirme de terminar con ella? Me contaste que no la amaba. ―Eso es verdad, eso me lo decías siempre y, no, no creo que te arrepintieras de terminar con ella, pero espera a recuperar la memoria y entonces tomas una decisión. ―Jorge… no quiero verla, no quiero hablar con ella. ―Robert… entonces dile que se tomen un tiempo, que estás confundido con toda esta situación. ―Sí, esa podría ser una buena alternativa. ―Plantéaselo así, no termines con ella, solo dile eso, que se den un tiempo, tal vez ella lo entienda. ―Pondrá el grito en el cielo, sé que no le gustará la idea y dirá que mi familia nos está separando. ―No tiene por qué pensar eso si le dices que estás confundido. ―Eso haré, Jorge, cuando viene me descompone, siempre está enojada por algo, pero lo que más le molesta es que le diga que no iré a vivir con ella. ―Tienes la mitad del camino recorrido, Robert, ya le dijiste que no irías a vivir con ella, ahora solo debes decirle que no venga por un tiempo, unos días, no sé. ―Sí, eso haré, Jorge. En ese momento tocaron a la puerta y entró Diego con Pablo y Aline. ―Hola, hola, pasen ―invitó Robert―, tú eres Aline, la esposa de Steve. ―Sí, yo soy, Robert, ¿cómo estás? ―Bien, aquí esperando a ver si empiezo a recordar algunas cosas. ―Lo harás, Robert, tu papá nos contó que ayer tuviste como unas ráfagas de recuerdo, se podría decir. ―Sí, Aline, así fue y espero que vengan más, ya no quiero estar así. ―Me imagino, Robert, pero con la ayuda de todos lo lograrás. ―Gracias, Aline. ―Robert… ―Pablo, tú eres Pablo, gracias por venir, cuñado. ―¿Cómo no hacerlo, Robert? Estás en una situación difícil y para eso está la familia, para apoyarse en estos momentos. ―Gracias, Pablo, así es. Ellos saludaron a Jorge y Diego les contó lo que había hablado con Paloma, la corredora de propiedades, la tarde anterior. ―Si todo sale bien, hoy mismo firmaremos los papeles de la compra de la casa y habrá un lugar junto a nosotros esperándote hijo, así no estarás solo. ―Sí, papá, gracias por la oportunidad que me estás dando. ―No me des las gracias, hijo, queremos estar cerca de ti en estos momentos; cuando recuperes la memoria volverás a la vida de antes, pero mientras eso no suceda, no me gustaría que estuvieras solo. ―Además, no puedo trabajar, no recuerdo lo que hago. ―Cuando salgas de aquí te darán una licencia y controles, seguramente ―habló Pablo. ―Yo creo que sí y tendré que seguir viendo a Sergio hasta que recuerde todo. ―Así será, Robert, él te ayudará también. ―Sí, hoy tengo terapia con él, en la tarde. ―Qué bien, debes contarle todo lo que sentiste ayer ―indicó Aline. ―Eso haré y espero que podamos trabajar sobre eso. ―Él sabe cómo hacerlo, Robert, es su trabajo ―intervino Jorge―, y te ayudarán mucho las sesiones con él. ―Sí, así es, ahora debo trabajar en esas terapias para ver si empiezo a recordar. ―Pero no te apures, Robert, la ansiedad te puede jugar en contra ―aconsejó Aline. ―Eso también es verdad, Aline, pero es angustiante estar así. ―Te entendemos, Robert, pero debes ir paso a paso, no tienes que forzar tu mente para tratar de recordar; los recuerdos vendrán solos a tu mente. ―Sí, papá, pero quiero que vengan rápido y ahí es donde entra la ansiedad de la que habla Aline. ―Exactamente, y eso es lo que debes tratar de evitar, Robert, debe ser muy difícil pasar por esta situación, pero no es algo irreversible, sabes que en algún momento los recuerdos volverán a ti ―aconsejó Pablo. ―Estamos todos para ayudarte en este proceso, Robert, y lo sabes. ―Sí, Jorge, sé que están todos conmigo; iré paso a paso, aunque me cueste ya que la mente no deja de trabajar. ―Eso es verdad, pero trata de mantenerla lo más calmada posible, hijo, aunque cueste ―indicó Diego. ―Eso trataré de hacer de ahora en adelante, tal vez así todo sea más fácil. ―Seguramente así será, Robert ―exclamó Pablo. ―Una vez en la casa estarás más tranquilo, Robert, y eso también te ayudará; el tener a tus padres contigo y a la familia cerca, hará que todo sea más fácil, ya lo verás, amigo ―expresó Jorge. ―Será muy agradable estar con mis padres por un tiempo, además que no quiero estar solo, eso me provocaría pensar y pensar, en cambio con ellos al lado, será todo más fácil, además estaré al lado de la mamá en su recuperación y eso me gusta mucho. ―Todo saldrá, bien, Robert. ―Lo sé, papá, el estar con todos ustedes me ayuda muchísimo, además tendré a mi amigo cerca también. ―Por supuesto, estaremos más cerca y nos veremos muy seguido ―respondió Jorge. Lo que Robert no sabía era que Selena y su hijo estarían muy cerca también.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD