Han pasado tres meses desde que inicio la infección. En tan solo tres meses la sociedad ha colapsado, las personas se matan entre ellas por comida y otros placeres que hoy en día son imposibles de conseguir si no es a la fuerza, hay personas que intentaron escapar del país creyendo que otros estaban en mejor condición, otros no lograron volver a sus hogares, mientras el resto al perder la esperanza en los primeros días se suicidaron.
En aquel bosque se encontraba una joven, Alessa que ha estado sobreviviendo con la única esperanza de volver a ver a su familia, el problema radicaba en que no sabía dónde se encontraba los lugares para refugiados, no sabía conducir y no confiaba en nadie, evitaba relacionarse si encontraba algún sobreviviente cosa que no había sucedido aún, para sus suerte el día que escapó al bosque recordó que en el se encontraba una casa del árbol vieja que había construido su padre para ella y sus hermanas, cerca de ese lugar había un río al ver que un perro bebía de aquellas aguas supo que el agua era pura, cerca de aquel bosque había algunos campos con árboles de frutas de vez en cuando volvía al pueblo y buscaba latas de comida así sobrevivió, pero cada vez los infectados eran mas hostiles y por las noches los escuchaba pasar cerca de su refugio, parecían ser más activos de noche algo que comenzó a preocuparla.
Una tarde Alessa estaba cargando una botella de agua. Al ver que el sol se oculta más rápido por la época de frío comenzó a apresurarse hasta que escucho disparos.
Primero pensó en huir hasta que recordó a su familia -Pueden ser soldados que evacuan el área- Pensó Alessa, -Tal vez ellos puedan llevarme con mi familia- Ella corrió hacia ellos guiada por los disparos hasta llegar a un terreno abierto solo para presenciar una masacre entre soldados de diferentes lugares, -¿Qué mierda?- Los disparos incrementaron y Alessa se agachó para que no la vieran, varios comenzaron a huir en sus vehículos al escuchar a uno de ellos gritar “infectados”. Sus vehículos levantaron polvo por todas partes y los disparos habían alertado a los infectados de la zona, Alessa estaba a punto de irse hasta que escucho gemidos de dolor, busco en el suelo y vio a un joven de no más de 26 años con una herida de bala a un costado mientras un infectado sin piernas se arrastraba hacia él, Alessa solo corrió y luego se detuvo, miro al joven, -¡Carajo!- Corrió hacia él y comenzó a arrastrarlo lejos de aquel lugar, comenzó a escuchar a varios infectados cerca de ella pero no podía verlo por el polvo que levantaron los vehículos que huían, -¡Mierda, mierda, mierda!- Alessa se escondió entre varias plantas con el joven mientras escuchaba a los infectados correr, Alessa lo miro y suspiro, -Ya lo hice, asique ahora me queda curarlo- Lo arrastró ocultándose a cada momento de los infectados hasta llegar al árbol, solo miraba las maderas clavadas contra el árbol y lo que le costaría subirlo, tomo más de media hora pero pudo hacerlo. Lo recostó a un lado y noto que tenía un arma la cual tomo y la oculto.
Se acerco a él y con un botiquín que había conseguido en el pueblo comenzó a curarlo, -Tienes suerte, no parece haber perforado órganos importantes solo un poco de músculo- Ella limpio la herida y lo vendo, noto que tenía un cuerpo bien formado y varios golpes, acaricio aquellas heridas, -Con el tiempo estarás mejor- Alessa comenzó a reír, -Ni siquiera estás consiente se nota que no he hablado con una persona en un largo tiempo- Escucho varios ruidos debajo, sabía que había algunos infectados cerca pero por suerte estaban a salvo, ella se quedó toda la noche a su lado hasta que despertara
Al otro día el joven despertó rápidamente. Lo último que recordaba era un infectado que se arrastraba hacia él y noto que había una chica a su lado, intentó levantarse, pero sintió un fuerte dolor en el lado izquierdo de su abdomen, no logró encontrar su arma pero al tocar aquella herida notó que estaba limpia y vendada, intento bajar pero al darse cuenta que estaba sobre un árbol permaneció en silencio y solo miro a la joven, tomo distancia hasta que despertara mientras tomaba un cuchillo que estaba cerca de Alessa.
Al cabo de un par de horas Alessa despertó, miro a un lado y noto que aquel joven tenía un cuchillo en la mano y la miraba fijamente.
-Hola- Dijo Alessa, -Mi cuchillo, soy una idiota - Pensó mientras forzaba una sonrisa
-¿Dónde?- Pregunto el joven, tenía una vos suave y varonil
-¿Dónde?- Alessa lo miro dudando, -¿Dónde que?
-¿Donde estoy?
-Cerca del pueblo Luz.
Él apunto al vendaje, -¿Fuiste tú?
-Si, no podía dejarte en ese lugar, ibas a morir.
Él la miro sorprendido, -¿Por qué?
-Por qué, ¿Qué?
-¿Por qué me ayudaste?
Alessa noto que su acento era diferente, -No lo se, simplemente no podía dejarte en ese lugar.
Él la miro a los ojos pero ella tenía la misma expresión, él guardo el cuchillo y se recostó contra la madera, -Michael.
Ella lo miro y comprendió, -Alessa, soy Alessa- Después de esto ambos permanecieron en silencio, Alessa tomo una mochila y miro a Michael, -¿Puedes darme mi cuchillo?
-¿Qué haces?
-Necesito buscar comida.
-Te ayudare- Michael intento levantarse pero sintió un fuerte dolor en el abdomen, -¡s**t!
-No te preocupes, volveré antes de que oscurezca- Alessa estiró la mano esperando el cuchillo, él la miro y solo se lo entrego, -Que nadie te vea- Dijo Alessa bajo, así paso un par de horas en los que Michael espero mientras observaba el sol, miraba a cada momento la trampilla esperando a verla, solo quería confirmar que ella volviera. Antes de que bajara el sol Alessa volvió, él solo la miro, -Solo encontré esto- Alessa saco cinco latas, dos de maíz enlatado y tres de lenteja, ella le entrego a el la de maíz, -Luego recorreré un poco más- Dijo Alessa mirando la puesta de sol
Michael le devolvió la lata, -Es tuya.
-No, cómelo, te lo di a ti.
-No hice nada.
-Eso no importa- Contesto Alessa, Michael la miro y solo abrió la lata y comió esa noche era fría, Alessa se abrazo a si misma mientras estaba sentada, Michael la miro pero simplemente se durmió ignorándola, pasaron varias horas dónde ni siquiera el soporto aquel frío, hasta que se sintió tibio, despertó y noto que Alessa lo estaba abrazando, intento apartarse de ella, pero Alessa lo tomo con fuerza -Cálmate, sería malo que ambos nos enfermáramos, ya es suficiente con tu herida- Dijo Alessa
Él solo cedió y suspiro, sabía que ella tenía la razón así que solo se durmió en los brazos de Alessa.