Resquicio de Amor

1550 Words
—A ver si lo entiendo, me dices que la hermosa Eloise será nuestra contrincante en esta demanda —pregunta Jeremie a su amigo. —¿No me escuchaste? —responde Demian. —Ella está representando a los San Diego. Comenta tratando de que este no note su desconcierto; no obstante, su amigo, que lo conoce bien, sabe lo que significa para él volver a verla. —Oh, hermano, estás en problemas —le dice sonriendo—. Pero dime, ¿cómo se ve? —pregunta curioso. —Dime que está irreconocible, que solo nos miente las fotos que salen de ella, por favor. —Demian lo mira con desaprobación—. Maldición, entonces sí se ve como en las revistas, así de sensual. —Quieres que te golpee, ¿Cierto? —Perdón, ¿y ambas mujeres se conocieron? —él asiente—. Oh, por Dios. En principio, solo iría él a la reunión con Eloise; sin embargo, una llamada a su celular luego de dejar a sus hijos en el colegio lo hizo desviarse hasta el edificio de Kate, quien le pedía de favor que la llevara hasta la oficina, ya que, según ella, su carro amaneció con una avería. Para él no supuso un problema; otras veces lo ha hecho. Flashback —Disculpa, Demian, no recordaba que hoy te ibas a reunir con la representante de los San Diego —miente. —No te preocupes, sería bueno que me acompañaras y me dieras tu opinión del caso —comenta de forma inocente. —Para mí sería todo un placer —termina de comentar con cara triunfadora. Cuando se enteró de que ellos se iban a reunir, los celos no la dejaron quedarse de brazos cruzados y dejar que él tenga un acercamiento con su exesposa. Su auto está en perfectas condiciones; de hecho, recientemente le hizo un chequeo; sin embargo, no encontró otra excusa para ir a esa reunión. —Ve entrando en lo que hago una breve llamada —dice Demian. Ella asiente con una gran sonrisa. Entra al restaurante; el encargado le indica dónde será el encuentro. Al llegar Kate, mantienen la esperanza de encontrar una mujer mayor con expresiones marcadas en su rostro, pero lo que ve es una atractiva mujer de esbelta figura y elegante postura. Fin de flashback —No entiendo por qué te sorprendes, soy un hombre que lleva soltero desde hace cinco años; que tenga una novia no debería ser un problema, aunque Kate no lo es. —¿Eso ya se lo hiciste saber a Kate?, porque según lo que describes de ayer, es lo que le dio a entender a Eloise. —Siempre he sido claro con Kate, yo nunca le he mentido —expresa de manera categórica. —No sé, amigo mío, yo solo digo lo que percibo, pero tú eres el que sabe —dice imaginando cuál será el desenlace de la historia. —Tengo que irme, hoy me toca ir a tribunal; mi cliente no deja de meterse en líos, te juro que si no fuera por todos sus millones, ya lo abandonaría a su suerte. Ambos ríen del comentario. Jeremie se va, y Demian se queda pensativo ante las palabras de su socio. Él está casi seguro de que siempre ha sido sincero con Kate al respecto de su relación; la considera como una buena colega; eso es lo único que ella podrá recibir de él. Volver a ver a Eloise lo impactó más de lo que pensó; su larga cabellera castaña fue cortada en un estilo que hace resaltar sus ojos chocolate y su nariz respingona. Aunque quisiera fijarse en otra mujer, es una misión casi imposible. Él sacude la cabeza e intenta concentrarse en los documentos que a horas de la madrugada le mandó el asistente de su exesposa. —Por Dios, María —refiriéndose al segundo nombre de Eloise, el cual utilizaba cuando intentaba hacerle reflexionar sobre un tema. —Seguro no descansaste, ni dormiste el día de ayer preparando esto. ¿Algún día vas a parar? —cuestiona en voz alta mientras sigue con su lectura. En su lujosa suite se encuentra Eloise, con una copa de vino en sus manos, contándole a su hermana menor sobre su reencuentro con su ex. Cynthia, incrédula, no logra imaginarse la magnitud de lo que debió significar eso para su hermana. Ella juraba que cuando volviera a encontrarse con Demian este carecería de belleza y aumentaría de peso. Él nunca cuidaba su alimentación; Eloise era la que siempre se preocupaba para que su exmarido se mantuviera saludable, y el hecho de que su hermana no comenzara por esa afirmación y esté tan distraída es porque lo que vio no tiene nada que ver con sus descripciones. La joven sabe más que nadie lo mucho que esos dos se aman y por un desacuerdo se dejaron ir. —Eso me dejó sin qué argumentar —habla Cyntia. —Entonces, ¿se tendrán que ver en el juicio? —pregunta sin dejar de analizar a su hermana. Eloise suspira y responde… —Aún no se habla de un juicio; mañana tenemos que ir ante la fiscalía para exponer la demanda; si no sale una solución de eso, nos prepararemos para lo obvio. Ella toma la copa de vino y le da un sorbo. —Entiendo, y tú, ¿cómo estás? —¿Por qué lo preguntas? —Estás encerrada en un hotel de 5 estrellas, vestida con ropa deportiva masculina y tomando una botella de vino, mientras estás sumergida en una pila de documentos. Sé cuándo estás en modo depresivo —le expresa de forma reflexiva. —Estoy bien, solo quiero prepararme para mañana —comenta Eloise, sin ver a su hermana. Eloise no quiere que Cynthia se preocupe más de lo que es debido. Sin embargo, su hermana menor sabe que no es así, no es cierto que estará bien. Cynthia ama a su hermana mayor, pero siempre le ha molestado la forma en la que oculta sus sentimientos y le hace creer al resto del mundo que todo está bien, cuando se le está cayendo su vida en pedazos. Hay algo más que la terca de su hermana no quiere contar. ¿Será que él ya tiene un nuevo amor? Es lo único que haría que la fuerte mujer tuviera esa actitud después de verlo. La dejará tranquila por el momento; mañana comprobará su teoría. ------ Mucho tiempo después, ya en la noche, sentados alrededor de un pequeño comedor, se encuentra el padre de dos niños recogiendo de la mesa las sobras del espagueti a la carbonara que tanto les encanta a sus pequeños. Demian en todo este tiempo ha ido a cursos de cocina, implementando los conocimientos básicos para una buena alimentación. Antes de ser padre, no se preocupaba por eso; Eloise era la que se encargaba; a pesar de su poco conocimiento en la cocina, siempre tenía programadas las recetas que prepararía el servicio encargado de cocinarles. Cuando tomó la decisión de tener hijos, también decidió hacerse cargo de todo lo que tenga que ver con sus pequeños. Claramente, tiene quien le ayude a limpiar la casa, y cuando tiene citas fuera de lo planeado, suele llamar a la agencia que por muchos meses estuvo investigando, antes de confiarle el cuidado de ellos. Su vida como padre la califica como una maravillosamente caótica. —Papito, ¿con quién nos quedaremos mañana si no hay escuela? —pregunta su pequeña. —Lo estoy pensando, cariño, aún no me responde Zoe —dice preocupado. Odiaría tener que llamar a otra agencia para que cuide a sus hijos. —Espero que no sea Sofía, ella no me deja comer mis golosinas favoritas. —Y es por eso que quiero que sea ella la que los cuide; no te deja hacer lo que quieres, jovencita —le dice con ternura a la pequeña mientras besa su mejilla. —A mí sí me gusta Sofí, es muy bonita —expresa Dante con sus mejillas sonrojadas. Demian sonríe al verlo y le responde… —Oh, mi pequeño, mira cómo tienes tus mejillas —dice dándole un beso en su cabeza—. Sí, es muy bonita; espero que pueda venir mañana antes de irme al trabajo. Culminan con la limpieza de la cocina, suben a sus cuartos a cepillarse los dientes y acomodarse para que su padre les lea su cuento favorito. Los mellizos van donde su padre y terminan acostados en su cama; él niega con la cabeza, sabe que será imposible sacarlos de ella. Demian busca los lentes que empezó a utilizar hace cinco meses y comienza a leerle. Quince minutos después ellos ya están rendidos. Aprovecha para bajar a su estudio, a terminar de preparar sus documentos, cuando recibe un mensaje de la dueña de la agencia de niñeras, donde le explica que Sofía tendrá disponibilidad para después del mediodía y que lamentaba el inconveniente. A pesar de lo que representa, no se molesta; Zoe siempre lo ha socorrido cuando está en apuros, solo tiene que idear cómo se hará con los niños, la reunión con el fiscal y Eloise. —Muy bien, me tocará llevarlos al trabajo. Seguro a Elise le gustará ir a trabajar con su padre —sonríe ante su comentario.
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