João era un pobre iluso si pensaba que yo me quedaría de brazos cruzados en casa esperando que le hiciera y deshiciera con la zorra de Emma, así que lo dejé salir. Pero tomé mi celular y comencé a rastrear el suyo, ese era otro pequeño haz que tenía bajo la manga, esa era la razón por la cual llevaba la delantera. Me volvería su maldita sombra si era necesario, pero le demostraría que conmigo no se jugaba, una cosa es que aceptara las cosas que pasaban dentro de la habitación, dándole una pequeña ventaja, otra muy diferente es que me fuera a dormir en Los laureles… Como vi que iba a la empresa no le tomé mucha importancia, me dediqué a pasar toda la mañana con mi hijo y adelantar un poco de trabajo que tenía, a eso de las 4 de la tarde mi teléfono comenzó a mostrar otra ubicación, él est

