Sonreí fuertemente mientras él me observaba con ojos asesinos, le guiñó un ojo y me dirigí a Emma, —¡cuando quieras atacar a un hombre casado asegúrate de aprender cómo ser una perra! Ya que ni para eso sirves Enma, ¿o debería llamarte zorra? —no voy a permitir que me insultes, tú no conoces la historia que hay entre João y yo, es más, para nadie, es un secreto que ustedes están casados solo porque tú casi haces que lo asesinen, esto no es más que una deuda de sangre, así que conmigo no tienes que fingir nada. Él y yo seguiremos juntos a pesar de tu presencia, es más, nos falta mucho para que él firme el divorcio, ¿verdad cariño? Eso es lo que sucederá, luego de eso te echará de patitas a la calle y yo me quedaré con él y con el niño, no cantes victoria porque tú no lo conoces como yo—esa

