La madre de João no se quedaría con semejante ofensa, así que lo primero que hizo fue tomar el teléfono y llamar al consejo, ella era la viuda de uno de los capos de la mafia y madre del sucesor, lo que le daba mucho poder. Sin contar que su esposo había sido muy justo en su momento, eso hacía que los ancianos le tuvieran mucho respeto, así que se valdría de eso para hacer justicia en nombre de su hijo.
—¿Me imagino que ya están enterados de todo lo que está sucediendo? Tengo que confesar que hasta un momento no sabía cómo se habían desarrollado los hechos porque el padre de Noah nos ha timado, desde que llegamos se mostró amable y abierto, no dejó de resaltar el hecho de que mi hijo y el suyo son amigos y compadres. Pero ustedes saben bien cómo son las normas, su hija menor nos ha fallado a todos, no le ha importado poner en peligro a su familia y a la nuestra, así como a toda la organización. Espero que ahora que mi hijo se debate entre la vida y la muerte y mi esposo está muerto, ustedes me den el apoyo que corresponde.
—Beatriz, quiero que sepas que estamos de tu lado, desde que sucedió el ataque hemos estado deliberando y todos llegamos a la misma conclusión, esa chica debe pagar con su vida, esto es una deuda de sangre, cuando hablamos con el capo él también trató de persuadirnos. Cosa que no nos agradó para nada y terminamos discutiendo porque nuestra decisión es unánime e irreversible, Natalie debe morir y en caso tal de que él sea quien quiera poner su cabeza. Ella deberá ser castigada porque no aceptaremos que quede impune y vuelva a cometer un error como este, tienes todo nuestro apoyo, siéntete libre de asesinarla cuando te plazca.
—Gracias, no esperaba menos de ustedes.
Beatriz colgó el teléfono feliz porque había conseguido lo que tanto buscaba el apoyo del consejo, ahora si podría seguir adelante, no esperaría a que su hijo muriera para matar a Natalie, eso lo resolvería hoy mismo. Solo así podría quedarse tranquila esperando a que ocurriera un milagro que salvara la vida de su hijo, no se dejaría ver la cara, no nuevamente por el padre de Noah y no es que tuviese nada en contra de ese chico. Porque ella sabía que él era un hombre de palabra, uno que ella admiraba y quería como su propio hijo, pero alguien aquí había fallado y esa era su hermana, la que no le importó arrastrarlos a todos a esta situación, si las cosas hubiesen ocurrido de forma diferente. Siendo así que el novio de ella tuviese seguridad, o si hubiese sido Hanna, que creció ajena a la mafia, quien los hubiese llevado a un lugar así, ella nunca tomaría una decisión tan radical, pero esta chica lo hizo adrede. Sabía muy bien al peligro que exponía toda su familia y no le importó todo por un hombre, uno que ni siquiera sé dónde está, ¿quién me asegura a mí que ya no está detrás de todo esto? Como dice el dicho “se crían hijos más no sentimientos” quizás ella vio una salida rápida para quitar a ambos capos del medio. Pero no permitiría que mi familia fuese la burla, mucho menos ahora que quizás quedemos solas, tengo que tomar una decisión contundente para que vean que con nosotras no se juega y esa será asesinar a la niñita malcriada que nos puso a todos en esta situación.
El padre de Noah sabía que estaba jodido desde el primer momento que Beatriz había abierto la boca, él no era estúpido, aunque tenía que admitir que pecó de ingenuo. Cuando vio a tres mujeres solas llegar supuso que podía dominarlas y manejar la situación a su antojo para ser él quien tomara el control y salvar a su hija, lo que nadie entendía es que él pretendía salvarla de la muerte más no del castigo. Había mil maneras de hacer pagar a Natalie su error siendo extremos, pero en vida, según su criterio de capo, esa era la mejor lección que se le podía dar a una persona, no tienen idea de las veces que la había usado esa técnica cuando aún tenía el poder. El problema era que el consejo siempre había diferido con él, porque ellos eran más sangrientos e imponían respeto solo a través de la muerte.
Beatriz comenzó a platicar con sus hijas contándole la decisión que había tomado, les sorprendió lo radical que podía ser su madre porque era la primera vez que la veían actuar de esa forma, pero también entendían que tenían que darse a respetar y que esto era una falla inmensa. Ellas habían crecido en este mundo y sabían los límites que no se podían pasar, los cuales a esa chica no le importaron dejando a su hermano entre la vida y la muerte… Beatriz decidió acercarse al señor Schmidt para comunicarle su decisión.
—La decisión está tomada, ¡Smith quiero la cabeza de tu hija!
—Beatriz, entiendo tu decisión más no la comparto, quiero hacerte una pregunta, ¿qué pasará después que me mates a mí? Porque está claro que yo tomaré el lugar de mi hija, ¿qué harán ambas familias sin un hombre que las proteja? ¿Cuánto tiempo crees tú qué pasará antes que el consejo busque la manera de derrocarlas? ¿No sabes qué responder a eso? ¡Yo sí! Si me matas hoy en menos de 24 horas todos ustedes serán historias, ambas familias, ¿eso es lo que tú quieres? Quizás la mía logré salvarse porque Noah tiene mejor pronóstico que tu hijo, pero ¿Qué pasará con ustedes tres? Mi hijo no podrá defenderlas, no por ahora y mi familia quizás yéndose a Estados Unidos mientras mi hijo se recupere pueda salvarse, ¿qué hay de tus hijas? Porque a ti será la primera que maten. Estoy seguro de que en este momento ya ellos vienen en camino para tomar posesión de todo, recuerda mi familia tiene descendencia, pero la tuya no, ¿es esto lo que quieres? ¡Si es así, salgamos ahora mismo y acaba con mi vida! Es más, salgamos y acabas con la vida de mi hija y mía, que mis hombres estén preparados para evacuar al resto de mi familia en este mismo momento, ¿pero ustedes qué? Estás en Alemania mi territorio, yo puedo protegerlas, es más, te doy mi palabra de que las protegeré hasta el último día de mi vida si dejas que tome el control en este momento… Yo sé que está cegada por la ira, pero al igual que tú, quiero que mi hija aprenda una lección contundente y tengo planes mucho mejores que los tuyos, unos que te favorecen más a ti que a mí. Es más, te juro que con esto ella pagará una condena perpetua, ¿no te parece eso mejor castigo? Piénsalo ya no tienes nada que perder, ¿qué te queda de parte de tu hijo? Si somos inteligentes podemos sacarle partido a la situación, volverlas a nuestro favor y tener todo lo que a ti te hace falta en este momentos…