Escondidos entre los árboles, los habitantes del bosque vieron partir a los Vines y luego escucharon hasta que sus pasos por el camino se desvanecieron. A lo lejos podían oír el débil sonido de las ruedas de un carruaje crujiendo sobre la grava del camino. —Bien, —dijo Piedra de Agua—. Adentrémonos en el bosque. Este lugar del fuego está demasiado cerca de esa carretera para mi gusto. —Estoy de acuerdo. —Hojas de Otoño bajó de los árboles y se puso a preparar tazas de té—. Podríamos beber esto primero, ahora que la tetera está hirviendo. Luego nos iremos. Hojas de Otoño se dio cuenta de que Medianoche estaba de pie junto a él mirando con desamparo el camino que había seguido Tarkyn, con lágrimas en sus brillantes ojos verdes. El sólido leñador se agachó junto al pequeño y trató de tranq

