“Los mejores hombres no son consistentes en el bien, ¿por qué los peores hombres deben ser consistentes en el mal?” —Wilkie Collins Festejaron brevemente su victoria abrazándose unos a otros, les acababan de dar su merecido a esas perras y estaban felices por eso, ahora ellas sabrían con quien se estaban metiendo. Pero era muy temprano para festejar, muy pronto le darían su merecido a esa tal Dina. Al igual que el resto del complejo, la habitación en donde acababan de asesinar brutalmente a dos de las cuatro painmakers era de paredes blancas ahora manchadas con grandes chorros de sangre resultado de la pelea, el suelo era de color jade y los acabados de las esquinas en café, en la esquina de la habitación yacía una pequeña mesa con una nota encima de ella. Zela sabía lo que eso signific

