Aún no tenía mucha comprensión de lo que estaba sucediendo. Un hombre sumamente atractivo, que era igual a uno de una foto antigua del año de Matusalén.Se aparecía frente a mi.Diciendo que era aquel prometido que me había obligado a huir.
Lo mire como si tuviera tres cabezas, tenía en mis manos las hojas casi por llegar al suelo. El ni siquiera miro mi reacción,miraba afuera como si yo no existiera
— Pero .—Le iba a decir lo de la fotografía, pero ni siquiera lo conocía. Talvez sería incómodo preguntarle .
Mire de reojo mis dos compañeros animándome a preguntarle . Bufé frustrada,decidí hacerles caso y continuar hablando. ¿Total que podía salir mal?
—¿Te puedo hacer una pregunta?
—Claro—. Su mirada era tan intensa que sentía que me quemaba— Siéntate por favor, si quieres
— Gracias—. Cuando a cinco metros ,Ian susurraba "No se agradece al diablo", no pude evitar tapar ni rostro ocultando una carcajada.—Hace unos meses fui a la casa de mis abuelos .Encontré una vieja fotografía, el chico que aparece es idéntico a ti.Mira—. Le tendí la foto que tenía en mi celular.
— Edward— susurro algo melancólico—. Debió ser mi tatarabuelo.
— Lo lamento, no quise..
—Esta bien , tenías una duda —Se levantó luego de dejarme el dinero.
Disimuladamente salí afuera luego de que el se marchara. Lo seguí con la mirada hasta que se hizo un diminuto punto en la inmersidad.
No pude evitar pensar. En qué el hombre que me quería robar la libertad, era el mismo por el cual suspiraba cada noche. Bueno en realidad por su tatarabuelo.Me sorprendía lo idénticos que eran ambos.
El resto de la noche nos actualizamos con mis amigos.Estábamos los tres de nuevo la cocina pero era el descanso.Ann, comia una bolsa de papas fritas pensativa.Ian , estaba escribiendo en su celular muy eufórico.
Yo estaba en el suelo con la mirada perdida. Me parece tan extraño tan de ficción, qué el hombre que quiere casarse contigo es un crush de hace 100 años.
-¿Que harás?
—No Lose Ann.
—Era guapo, yo propongo que tengan sexo.
—Pelo azul, déjala a la pobre.
—Gracias Ian —suspiré.
—Se notaba que era millonario
—Lo es .
—¿Que haces aquí entonces?— comento horrorizado Ian.
—Huyendo.
— En esta sociedad la mayoría estaríamos tan felices de encontrarnos con un millonario que se quiere casar con nosotras y que sea guapo.—Dijo Ann sin detenerse.—pero Emma no es así.
— Aburridas. — Se rascó la cabeza, y siguió.— Emma nos podrías mantener , abriríamos un restaurante .
—Mejor un putibar.
— Coincido — Ann e Ian chocaron manos, bajo mi mirada divertida.
A la mañana siguiente me desperté algo contenta. En esta vez me peiné el cabello hacia atrás con una coleta alta. Me maquille levemente los ojos.
Una parte de mí lo esperaba ver, aunque sea de la lejanía de la otra calle. Y la otra parte de mí estaba aterrada con la idea de casarme. Sentía que estaba traicionando todos mis principios, todo el esfuerzo que había logrado hasta ahora.
Cada vez que entra una persona y sonaba la campanita, yo miraba con un brillo especial en mis ojos. Y a veces cuando entraba alguien asustada giraba esperando que no fuera el.
Pero el resto de días ningún hombre como él entró. Estaba algo triste sin darme cuenta del porqué.
Habían pasado cuatro días. Me encontraba en el supermercado decidiendo si comprar otro jabón o ahorrarlo para más comida más adelante.
Cuándo unos zapatos muy elegante se aparecieron ante mis ojos. Levante la mirada extrañada.Me encontré con esos ojos claros y esas largas pestañas observándome.
—Hola— susurre.
—Hola —se alejo de mi como si nada.
Me gire dándome vuelta pensando porque me ignoraba de esa manera. Reaccioné y decidí seguirlo. El estaba con un carrito de compra llenando el suyo. Pero me pareció raro .
¿Alguien como el comprando en un supermercado en esta ciudad?.
—¿Que hace aquí?
—¿No puedo comprar en un supermercado?.
—Seguro que tienes a alguien que haga los mandados por ti.
—No soy un inútil tengo manos y puedo hacerlo.
—no quise..
—No te preocupes
—¿vives por aquí?
—Sí, estoy esperando que mi prometida se decía casarse conmigo si puedo volver a mis responsabilidades.
—¿Y si nunca se deciden casarse?— Lo mire a los ojos con una ceja levantada.El freno su carrito y me miro.
—Esperaré.
—¿Porque yo?
—En realidad no es algo que haya decidido yo. Desde pequeño mis padres lo voy a mostrar una foto tuya.
—Asi que ya estaba casada sin saberlo.
— Supongo.Buenas noches.
—Espera — Lo tome del antebrazo para que no se alejara.
Giro lentamente mirándome a los ojos. Mi mano se deslizo hasta llegar a la suya. El miro nuestras manos juntas y luego me miro a mí. Una corriente eléctrica sentí que me pasó, llegando del antebrazo, pasando por el hombro y directo al corazón.
El, al parecer sintió lo mismo.Porque se miro confundido y luego volvió su vista a mi . Nos observamos durante un tiempo que ni siquiera yo sabía cuál era.
Hasta que decidí hacerme hacia atrás. Rompiendo esa conexión extraña entre los dos.
—No quiero casarme.—intento disimular lo nerviosa que me ponía su compañía.
—Entonces jugaré algunos trucos sucios.—Se marchó.
Y se alejó yo que ando con mi carrito sola en un pasillo desolado. aunque sabía en lo profundo que él siempre me estaba protegiendo Y eso en parte me tranquilizaba y a la vez.
Me aterraba.