Vanna —Vani… —susurró. Y retrocedí alejándome de el y de aquellas inmensas ganas de abrazarlo y sentirme refugiada en su pecho, levanto su mano e intento tocarme pero mi padre se interpuso entre nosotros, su cuerpo estaba tenso y sus manos apretadas en puños, respiraba agitadamente, mi padre estaba furioso. —Vete de aquí —le ordenó a Damián. —No me iré sin hablar con ella —dice con voz suave y su mirada suplicante. —Vete Damián, hay muchas cosas que quiero que me digas, pero ahora no es el mejor momento, vete —le pedí, no quería escucharlo, no quería tenerlo cerca, me dolía tenerlo tan cerca y no corres a sus brazos como siempre lo hacia. —Ah no, de aquí no se va sin antes pagar lo que te ha hecho —antes de que pudiéramos hacer algo, mi padre le dio un puñetazo en el rostro a Dam

