Vanna Damián me beso con más ferocidad, mi cuerpo se estremeció y desee mucho más de el. Nunca había hecho esto en mi oficina, sería la primera vez, pero no me importaba lo necesitaba, nosotros siempre nos veíamos en su departamento, pero parece que esta vez no podía esperar, sus manos se aferran a mis piernas, siento el roce de su virilidad contra mi v****a húmeda, sus dedos rozan mi braga y la hacen aun lado. Sus besos salvajes bajan hasta mi cuello, respiro agitadamente tratadano de recuperar el aliento, desabrocho un poco algunos de los botones de su camiseta para acariciar su pecho duro. ¡Dios! ¿Por qué has hecho a este hombre tan perfecto? Damián tiene todo lo que una mujer busca en un hombre, es atractivo, alto, es atento, pervertido y un buen paquete entre las piernas, muy bueno.

