Verity La habitación estaba en silencio. Solo el suave pitido del monitor cardíaco rompía la quietud. Me encontraba sentada a su lado, con la cabeza apoyada en la cama, aferrada a su mano como si temiera que al soltarlo él pudiera desaparecer. Llevaba horas sin moverme. Tenía los ojos rojos por el llanto, pero no quería dormir. Solo lo observaba… esperando el más leve gesto que indicara que estaba volviendo a mi. Quería ver sus hermosos ojos. Entonces en ese momento, los dedos de él se movieron. —¿Mi amor…? —susurró, alzando la vista. Él frunció el ceño, su respiración se hizo más profunda, y después, lentamente, abrió los ojos. Parpadeó, confundido, como si no supiera dónde estaba. Lo primero que vio fue el techo blanco, luego la máquina a su lado, y al final… a mi, sonrei en cu

