Capítulo: Ella es fuego Pablo la miraba mientras ella reía, con esa boca perfecta que lo desarmaba. No podía creer que una mujer tan joven, tan llena de vida, estuviera ahí, sentada frente a él, comiéndose el sushi como si el mundo no se estuviera derrumbando dentro de él. Lea era peligrosa. Cada vez que la observaba, algo animal se despertaba en su interior. Le latía la sangre en las sienes, en el pecho, en la entrepierna. Era un deseo que lo carcomía, que lo hacía imaginar cosas que no debía. La forma en que ella se acomodaba el cabello, la curva de su cintura, la forma en que lo miraba como si ya supiera exactamente lo que él estaba pensando. "¿Cómo puede tener ese cuerpo tan pequeño y a la vez provocar esto en mí?" Se sentía sucio, hambriento, descontrolado. Su mente lo regañaba,

