Tan cerca y tan lejos La plaza comercial en Culiacán bullía de vida aquel sábado por la tarde. Familias paseaban, parejas reían, y en medio de todo ese ajetreo, Lea avanzaba de la mano de su madre con una emoción contenida. Acababan de llegar a la cita con Renata Gutiérrez, la diseñadora de vestidos de novia más recomendada de la región. Cada una de sus creaciones era una obra de arte. —¿Estás lista para verte vestida de novia? —preguntó su madre, sonriendo. —Más que lista —dijo Lea, ajustándose el cabello tras la oreja. Pero justo cuando doblaron hacia el pasillo de la boutique, una tienda de maternidad al otro lado del corredor llamó la atención de Laura. Allí, en medio de estantes de ropa diminuta, Braulio sostenía unos zapatitos azul marino entre sus manos, mientras ella le mostrab

