Dora Ya estaba cansada de estar aquí en este hospital, al principio pensé que no iba a soportar el dolor de perder a mi pequeña, mi corazón sangra de tanto dolor, justo cuando acepto y me alegro de su llegada, ocurre este desastre, era demasiado irreal para creer. Todos me trataban bien y todo, pero el vacío que se instaló en mi pecho era aterrador, como si algo hubiera sido arrancado. Y de hecho lo fue. Mi celular suena y me saca de mis pensamientos tumultuosos. —¿Hola? —Dora, ¿cómo estás? —Hola Adriana, ¿qué quieres? Sabes que no puedes llamarme y menos si estoy con alguien. —Sé que sabrías disimular muy bien, puedes hablar ahora. —Por el momento sí. —Vamos a ejecutar el plan hoy... —¡No! No puedo, estoy en el hospital, perdí al bebé, no puedo... —Supe de tu pérdida, lo siento

